Mientras miles de fanáticos despiden a Carlos "Indio" Solari y recuerdan una trayectoria que marcó a varias generaciones, vuelven a circular una serie de documentos que durante años permanecieron guardados en los archivos de inteligencia de la Policía Bonaerense.
Son informes elaborados en agosto de 1997, pocos días antes de que Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se presentaran en Olavarría, y que terminaron formando parte de los antecedentes utilizados para justificar la prohibición de aquellos recitales.Los expedientes fueron producidos por la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA), un organismo creado en 1956 que durante décadas reunió información sobre dirigentes políticos, sindicatos, organizaciones sociales, estudiantes, periodistas y referentes culturales.
Tras su disolución, ocurrida en 1998, miles de documentos quedaron bajo resguardo de la Comisión Provincial por la Memoria, que años después comenzó a desclasificarlos. Entre esos archivos aparecieron también varias carpetas dedicadas a Los Redondos, una banda que para entonces ya había dejado de ser un fenómeno exclusivamente musical para convertirse en una expresión cultural de alcance masivo.
El informe principal lleva fecha del 12 de agosto de 1997. Faltaban apenas cuatro días para el primero de los dos recitales previstos en el Club Estudiantes de Olavarría y la ciudad comenzaba a prepararse para una convocatoria inusual.
La gira de Luzbelito atravesaba uno de sus momentos más convocantes y miles de seguidores tenían previsto llegar desde distintos puntos del país. Los hoteles recibían reservas, los comerciantes esperaban un movimiento económico poco habitual para un fin de semana largo y los organizadores ultimaban detalles de una producción que demandaba decenas de toneladas de estructuras para el escenario.
En ese contexto, la Delegación de Inteligencia de Azul elaboró un documento destinado a describir quiénes eran Los Redondos, cuál era el perfil de sus seguidores y qué riesgos podían derivarse de la realización de los espectáculos.
Cómo describía la Bonaerense al Indio Solari
Los agentes definían al Indio Solari como el "soporte intelectual" del grupo y sostenían que tanto él como el resto de los integrantes habían mantenido desde sus comienzos una actitud de rechazo hacia todo aquello que pudiera identificarse con "el sistema".
"Desde siempre sus integrantes tuvieron una actitud combativa en cuanto a todo lo que podía llegar a identificarlos con el sistema, ya sea en lo político, comercial o la televisión, a la cual se han negado sistemáticamente a aparecer", afirmaba el informe.
La inteligencia policial también dedicó varios párrafos a analizar las letras de las canciones. Según el documento, las composiciones escritas por Solari no seguían estructuras convencionales y contenían mensajes que sólo podían ser comprendidos por quienes conocían determinados códigos.
"Estas actitudes se expresan en los textos de las letras de las canciones escritas por el Indio Solari, que si bien no tienen una estructura tradicional, el mensaje está, pero se necesita conocer el código para descifrarlas", escribieron los agentes.
También agregaron una observación que con los años se convertiría en una de las frases más recordadas de aquellos expedientes: "Para una persona que los escucha por primera vez las letras... no dicen nada... y diría que... carecen de sentido".
Las "formalidades espirituales" de los ricoteros
Una parte importante del informe estaba dedicada a los seguidores de la banda. Los policías reconocían que no existía una forma sencilla de identificarlos. "Pueden ser melenudos o pelados, rubios o negros, de Capital, San Isidro, Mataderos o La Plata", señalaban los agentes.
Aun así, intentaron construir una caracterización común y elaboraron una lista de lo que definieron como "formalidades espirituales" compartidas por los integrantes de las llamadas "bandas", nombre con el que se conocía a los grupos de fanáticos que seguían a Los Redondos por todo el país.
Según la inteligencia policial, los seguidores de la banda se caracterizaban por:
-"Creer que se puede vivir de una manera distinta a la que vende la televisión".
-"Que esta vida es la única vida y que en el shopping oficial sólo se compra basura".
-"Que una corbata no es una prenda de vestir, sino una soga que ahorca a su dueño".
-"Que el movicón es un remedio para la soledad".
-"Que el mejor policía es el policía muerto".
Después de enumerar esas características, los agentes avanzaban en una definición todavía más contundente. "Estos jóvenes son la barra brava que le da una verdadera consistencia a los Redonditos de Ricota, a quienes siguen cual si fuera un club de fútbol", afirmaba el informe.
Más adelante, el documento agregaba que la barra brava de Chacarita Juniors "nunca ha dejado de participar en los recitales del grupo, donde quiera que estos participen".
Walter Bulacio, presente seis años después
Los informes también hacían referencia al caso de Walter Bulacio, el adolescente que murió en 1991 después de haber sido detenido durante una razzia policial realizada en las inmediaciones de un recital de Los Redondos en Obras Sanitarias.
Seis años después de aquel episodio, los agentes señalaban que seguían escuchándose cánticos que responsabilizaban a la Policía por esa muerte cada vez que la banda se presentaba en vivo.
En el balance realizado tras la suspensión de los recitales, la propia inteligencia bonaerense destacó que se había cumplido una de sus previsiones: "Después de la muerte de Walter Bulacio, para algunos simpatizantes del grupo, la policía fue la responsable de su muerte y cuando pasan y ven un policía surge de sus cánticos de 'se sabía, se sabía, que a Bulacio lo mató la policía'".
El decreto que frenó los recitales
Los informes llegaron a manos de las autoridades municipales en medio de un clima de creciente discusión sobre la realización de los espectáculos. El 12 de agosto, el intendente Helios Eseverri firmó el decreto 589 mediante el cual se denegaba la autorización para los recitales programados para el fin de semana siguiente.
La resolución sostenía que la llegada masiva de seguidores podía generar problemas de seguridad y advertía sobre la presencia de grupos vinculados a hechos de violencia en otros recitales. También se mencionaban dificultades de infraestructura, alojamiento y control para afrontar una convocatoria de semejante magnitud.
La decisión provocó una inmediata reacción de los organizadores y de la propia banda. Los Redondos contrataron al abogado olavarriense Néstor Di Giano para intentar revertir la medida en la Justicia.El letrado sostuvo que el decreto había sido dictado con exceso de facultades y cuestionó que los argumentos utilizados por el Municipio se apoyaran en hipótesis antes que en hechos concretos.
Mientras la disputa judicial seguía abierta, los seguidores continuaban llegando a Olavarría. Muchos ya estaban instalados en la ciudad cuando comenzaron a conocerse las primeras noticias sobre la suspensión. En paralelo, el escenario seguía montándose en el Club Estudiantes y los trabajadores avanzaban con una estructura preparada para recibir a miles de personas durante dos jornadas consecutivas.
La histórica conferencia de prensa del Indio
La situación derivó en un hecho inédito dentro de la historia de la banda. Acostumbrados a mantener una relación distante con los medios de comunicación, el Indio Solari, Skay Beilinson y el resto del grupo convocaron una conferencia de prensa para explicar públicamente lo que estaba ocurriendo.
"Estuvimos hasta último momento esperando una circunstancia que desanudara este lío", dijo Solari ante los periodistas.
El cantante sostuvo que la banda había cumplido con todo para realizar los espectáculos y cuestionó la imagen que se construía alrededor de los jóvenes que asistían a los recitales. "Hemos cumplido con todos los requisitos y hemos tenido una paciencia infinita", aseguró.
Los recitales finalmente no se realizaron. Sin embargo, el desenlace del fin de semana dejó un dato que todavía hoy aparece en los propios documentos policiales.
En el informe elaborado el 17 de agosto de 1997, la DIPPBA destacó que varias de sus previsiones se habían cumplido: llegaron seguidores en tren desde Constitución, hubo presencia de simpatizantes de Chacarita y se escucharon cánticos por el caso Bulacio. También consignó que algunos asistentes se encontraban bajo los efectos del alcohol.
Los agentes incluso remarcaron como una novedad que "se agregó una nueva modalidad que antes no existía y fue la quema de neumáticos en la calle y el corte de las mismas".
Sin embargo, el mismo documento cerraba con una admisión difícil de ignorar: "No obstante, todo se desarrolló sin situaciones conflictivas y fundamentalmente sin intervención policial, quedando como resultado final que no hubo que lamentar incidentes, lesionados o situaciones más graves".
Casi treinta años después, aquellos documentos siguen siendo una de las piezas más singulares de los archivos desclasificados de la DIPPBA. También permiten reconstruir cómo las estructuras de inteligencia observaron a una banda que movilizaba multitudes y cómo esos informes terminaron integrando el expediente que derivó en una de las prohibiciones más recordadas de la historia del rock argentino.