El Clásico Platense siempre tiene muchos condimentos para el debate y para la chicana entre los fanáticos de Gimnasia y Estudiantes. Sin dudas, uno de ellos se vivió en esta nueva edición del choque de la ciudad.
Se dio este domingo como también durante la semana, con la sal como gran protagonista. Primero en los accesos al Estadio Juan Carmelo Zerillo y ahora en el campo de juego.
Es que el cuerpo técnico de Eduardo Domínguez y los suplentes no podían sentarse en el banco de relevos, debido a que estaba lleno de sal y agua, lo cual complicó la ubicación de los protagonistas.
De esta manera, el derby de La Plata sumó un ingrediente bastante particular y que ya tiene mucha historia sobre la mesa.