La historia estaba marcada, pero la esperanza de una victoria o un buen partido ilusionaba al mundo Gimnasia. Chirola Romero, que puso todo de sí desde principio e año con la crisis económica del Lobo, pasó buenas y malas. Esta vez, dio el portazo luego de la derrota ante Independiente y se lo comunicó a los jugadores. Renunció, con la frente en alto y promoviendo varios de los juveniles que hoy ponen el pecho y/o que dejaron mucho dinero al club tras sus ventas.
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