Una temporada de 59 partidos en la que pasó de todo. De aquella desilusión contra Corinthians y la posibilidad de volver a hacer historia en torneos internacionales, como el año pasado en la Libertadores. Al hincha que le decían que el final del año sería así, por como empezó ni lo creía. De Abel Balbo a Eduardo Domínguez, de la nada a todo. Y fue este miércoles 13, como aquel miércoles 13 de diciembre de 2006, que condecoró otro año dorado para la historia de Estudiantes. Una más para el cuaderno, y con los históricos… ¡qué personajes!
La espera se hizo sentir: por la caótica organización para confirmar un día, sede y poder ser parte de la gesta dentro del estadio. Pero también por ser uno de esos últimos títulos que le faltaba a Estudiantes para ampliar la vitrina y de esos subcampeonatos que lamentó en estos 15 años finales. Desde aquella Copa Sudamericana 2008 ante Inter (a solo cinco minutos de los penales), el Mundial de Clubes ante el Barcelona (también por muy poco), el Clausura 2010 quedando a un solo punto de Argentinos, o la Recopa Sudamericana 2010 versus Liga de Quito (serie 2-1 y empate en Quilmes).
Está bien, sumó esa última estrella en el Apertura 2010 y la gigante tras la Libertadores 2009. Pero al hincha le queda en el recuerdo lo cerca que estuvo de todas las demás, porque fue así: luchó, como su historia lo indica, dignamente en cada encuentro decisivo. En la Libertadores 1971 estiró a desempate con Nacional, mientras que en las Intercontinentales 1969 y 1970 quedó a nada frente a Feyenoord y Milan.
La única en donde no pudo y fue bien superado por en la Copa de Competencia 1932 (3-1), ante un River que logró controlar a los Profesores. Porque hasta en la Copa Jockey 1917, la otra nacional en donde no pudo, cayó 2-1 frente a Independiente. Y recordar aquellos títulos federales: la primera fue en la Adrián Escobar 1944 ante San Lorenzo (en el Gasómetro) y luego en un impresionante 4-4 y posterior 1-0 frente a Boca (también en el estadio del Ciclón).
Es entonces, una relación cómo se vivió hoy la que siempre tuvo Estudiantes a la hora de llegar a instancias de poder hacer historia. Y si bien en comparación a las anteriores que fue ante los grandes argentinos o de otros países, tiene que valorarse con total importancia este decimoquinto título (noveno nacional).
Es traer de nuevo aquellos inicios, esa simbiosis del amateurismo, con el profesionalismo, con el hecho de poder, en un mano a mano, dejar afuera a grandes equipos o tener que luchar con los que quizás nunca más enfrentes. Y en lo que es la recuperación de estas copas, de esta revalidación del fútbol argentino, pese a que nos confundan con los formatos de temporada, fueron 28 copas verlas desde afuera, entre Argentina, Súper, de la Liga o Trofeo. Y terminó siendo en la undécima edición moderna la chance de ampliar esa vitrina, que este festejo permite a que pueda sumarse una más en pocas semanas.