Los secretos del Bosque de La Plata: la UNLP contó qué hay debajo del estadio de Gimnasia

Tras estudio y preguntas que durante 25 años se hizo la arqueóloga Igareta, se empiezan a conocer nuevos detalles de la estancia Iraola

El Editor Platense | Fernanda Verdeslago Wozniak
Por Fernanda Verdeslago Wozniak
19 de noviembre de 2024 - 17:21

Esa fue la pregunta que la arqueóloga Ana Igareta, investigadora de la División Arqueología del Museo de La Plata, intentó responder hace casi 25 años, y que hoy vuelve a estar en el tapete en la zona que abarca el Paseo del Bosque, ya que el Observatorio Astronómico local está en proceso de patrimonialización y puesta en valor de sus edificios y su espacio histórico.

En realidad, la ciudad de La Plata fue erigida sobre la historia de los antiguos habitantes de la región. “Nuestro trabajo comprobó que había todo un sistema previo de construcciones y comunicaciones y que probablemente por eso se eligió el lugar para fundarla”, explica Igareta en una nota que publicó la UNLP.

En particular, el icónico bosque platense se ubica sobre la antigua Estancia Iraola, que se extendía desde Ensenada unos 30 años antes de la fundación de la ciudad capital. El casco de la estancia se ubicaba en los límites entre La Plata y Ensenada, y a su alrededor había ranchos, pabellones, hornos, corrales y otras dependencias. De sus 250 hectáreas iniciales hoy quedan 70.

Las edificaciones de la antigua estancia fueron destruidas durante las tres décadas siguientes a la fundación hasta no dejar restos a la vista, e incluso la memoria documental de la propiedad también fue desapareciendo, aunque según Igareta, podría haber aún documentación en manos de las familias Pereyra o la Iraola.

La estancia Iraola, previo al Paseo del Bosque

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En 1857, José Gerónimo Iraola adquiere un extenso terreno frente al Río de la Plata, que anteriormente pertenecía a la familia López de Osornio. Construye allí la Estancia Iraola, un establecimiento ganadero que incluye una vivienda de importantes dimensiones donde se instala su familia. La residencia contaba con un jardín parquizado con especies exóticas, algo muy propio de la clase acomodada de la época.

Para 1880, el Dr. Dardo Rocha es designado gobernador de la Provincia de Buenos Aires y le encarga a una comisión de notables que estudien sitios para la fundación de la nueva capital, La Plata. Finalmente entre varias posibilidades se eligen los terrenos ubicados al sur de Tolosa y frente a las lomas de Ensenada.

Dos años después, se funda la ciudad de La Plata y la Estancia Iraola fue expropiada por el gobierno provincial y la familia fue indemnizada por los bienes, incluyendo los casi 100 mil árboles que habían plantado. Se respetan 250 hectáreas de la arboleda para formar el Paseo del Bosque, un espacio verde central en la nueva ciudad.

La primera construcción fue en 1883 con la inaguración del Observatorio. El casco de la estancia se mantuvo, siendo usada como primer cuartel policial en la ciudad o como primera oficina de telégrafo. Empezaron a cederse terrenos, empezó a funcionar el ferrocarril y fue mutando este Paseo.

Para 1905 18 hectáreas paran a la UNLP, con el fin de construir el Colegio Nacional, el Instituto de Física y el campo de deportes. Con ello también ingresa Gimnasia, que venía jugando desde 1901 en 1 y 47, en la Plaza de los Juegos Atléticos: se jugó allí el primer partido internacional de la ciudad, en 1903 contra unos marinos ingleses. En ese mismo año, Gimmnasia se anota en la Tercera y tuvo su mayor goleada: 10-1 a River. 

Un año después, 17 ha. para el Zoológico de La Plata. Y en 1911 se demuele la casa de los Iraola. Cuentan que tuvieron que usarse caballos para tirar algunos de los muros por los sólidos que eran.

El 31 de enero de 1923, por Decreto del Ejecutivo Provincial, rubricado por el gobernador Cantilo, se concedió “al Club de Gimnasia y Esgrima La Plata de una fracción de tierra de 40.350 m2 situados en el Paseo del Bosque… no pudiendo darse otro destino al terreno cedido que para el que ha sido solicitado…”. Para 1924, la inauguración del estadio próximamente llamado Juan Carmelo Zerillo.

¿Qué había debajo del bosque platense? 

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Rastrillajes y excavaciones en el Planetario de la UNLP comprobaron que lo que se encontraba eran desechos de los antiguos pobladores. Así, diverso material arqueológico fue recuperado como "vajilla mayólica del siglo XVII, piezas de loza y porcelana del siglo XIX, varios objetos de hierro, huesos de animales, botellas de vidrio, botones y elementos de cerámica, entre otros, que actualmente forman parte del acervo del Museo de la Plata”, según enumera Igareta.

Posteriormente, usando dispositivos semejantes a los detectores de metales, pudieron identificar los recorridos de las antiguas cañerías, generando un mapa de la zona que permitió optimizar la estrategia de posteriores excavaciones. 

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Combinando la investigación arqueológica con la revisión de fuentes documentales, Igareta logró obtener un primer conocimiento más completo del sitio, y así reconstruir la secuencia de eventos que llevaron a la transformación del lugar, contribuyendo a la comprensión de la historia de La Plata y su desarrollo.

El sitio Iraola continúa siendo objeto de estudio, ya que no todos los interrogantes han sido develados, pero fue en esta primera exploración donde la arqueología apareció para cuestionar la narrativa fundacional de la ciudad y desenterrar -literalmente- a los protagonistas ocultos de la historia: los antiguos pobladores.

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