Pocas veces en lo que va de los casi 15 años que tanto Estudiantes como Gimnasia están en el mismo nivel de vóley que ambos pueden tener una competencia pareja, de clásicos divididos y hasta importantes finales disputadas. Eso es en parte por el trabajo y elección de cuerpo técnico de cada institución, de saber qué se busca y quiénes pueden llevarlo adelante: Eduardo Rodríguez, entrenador desde 2018, y Martín Ambrosini, que volvió este año tras estar como principal en 2022, respectivamente, son los responsables de este gran presente para el vóley platense.
“A Estudiantes lo encuentro en constante progreso, como ya lo viene marcando hace mucho tiempo este proyecto y genera cada vez más constancia y más compromiso para mantenernos”, sostuvo Rodríguez. Nacido en Santa Fe, lleva casi una década en el cargo y no solo rompió la hegemonía de las Lobas (de historial 3-23 a lograr un 7-16, con cuatro triunfos seguidos entre 2023 y 2024) sino que puso al equipo en finales (Metro, Liga y dos Súper 8). Estudiantes hasta su llegada sólo había disputado una (ganada en 2016).
Gimnasia comenzó un 2024 con una imagen preocupante: poco presupuesto que llevó a casi descender en la Liga, lo que hubiese sido un papelón. “Cuando me contactaron estaba afuera, no tenía la cabeza en volver y había propuestas del exterior. No me gustaba cómo estaba en la tabla pero ante el llamado preferí regresar porque conocía, por lo que significa y estar a la par en Selección”, reconoció Ambrosini, que fue asistente del Negro Silva para 2020 y asumió como primero en 2022 para levantar el Metro, Súper 8 y Copa 90°. “Querían rearmar a las Lobas, tener un equipo competitivo y un firme modelo de formación de jugadoras”, agregó.
Ambrosini lleva casi cinco años en La Plata y conoce el pasado de Gimnasia. “Las Lobas son una marca registrada y hay que respetar lo que han hecho los Casamiquela. Es una gran responsabilidad estar al frente y por su historia, por su gente, es un desafío”, sostuvo, en relación al trabajo hecho por Alicia Caporali y equipo desde los 80’ hasta 2019.
De estas cuatro finales disputadas, el Pincha aprendió a “estar cada vez más preparados para poder cumplirlos”. Mientras que desde Gimnasia, en un diálogo que ambos le brindaron a El Editor Platense tras el Súper 8, ven de buena manera que su rival tenga este nivel: “Estudiantes ha crecido mucho en este último tiempo, ha sido protagonista y exige a los rivales, a nosotros, para mantenernos alertas y mejorar”.
Sobre los clásicos y la paridad que desde un par de años se va dando, el DT del León comentó: “Nos costaba mucho cuando llegué acá. Con mucho trabajo y paciencia, humildad, fuimos capitalizando y aprendiendo de cada partido: hoy hay equilibrio, sinónimo de lo que hemos crecido”. Cuatro seguidos festejando le dieron un cimbronazo al Tripero: el León rugía a lo grande, hizo historia y se afirmó acá y en el país.
Y justamente se les viene a ambos la Liga Argentina. “Es el gran objetivo para Gimnasia y es algo que se le viene postergando. Poder estar a la altura, sostener el nivel de los últimos meses sumando refuerzos para ser más competitivos”, soltó Ambrosini. El palmarés habla de cuatro títulos, y siendo el último en 2017 con dos finales perdidas entre 2021 y 2022.
Rodríguez, que llegó con su familia a nuestra ciudad, sufrió un robo -con duro golpe- en los primeros meses de estadía. “Fue un momento bastante complicado pero nunca se me cruzó por la cabeza abandonar”. Realidades que a veces rompen proyectos, pero pese al hecho lo fortaleció también su alrededor. Y al poco tiempo logró un 2023 “increíble”, 2024 con final de Liga ante CEF La Rioja y va por un 2025 con “objetivos altos y en búsqueda de un rendimiento similar”.
“Estudiantes es un compromiso diario, es un desafío constante, reinventarse constantemente y aprender todos los días. Es un club hermoso del que dan ganas de trabajar todos los días”, concretó Rodríguez sobre su vínculo con el León. Y Ambrosini cerró: “En Gimnasia estoy muy cómodo y encontré un lugar donde tengo las posibilidades de trabajar como a mí me gusta. Y lo del hincha es una de nuestras grandes fortalezas, me siento identificado”. Ambos aman donde están y solo uno podrá lograr el objetivo máximo. Las ganas están, la gloria espera y La Plata, la capital nacional del vóley, quiere demostrar de qué está hecha.