Osvaldo Zubeldía, palabras mayores. Carlos Bilardo, palabras mayores. Alejandro Sabella, palabras mayores. Entre los 60' y 80', estos hombres hicieron felices, junto al resto del equipo, a la gente de Estudiantes. Miguel Ángel Russo junto a Esteban Manera habían sido los únicos que pudieron dar la primera alegría fuera de esos tiempos con el rápido ascenso de 1994, pero tuvieron que pasar casi tres décadas para que un exjugador le agregara una más al escudo. Sin embargo, solo Diego Simeone fue el único que siendo externo a la Escuela supo cómo aprobar y quedar en la historia. Ninguno con barba, y vino a poner su estilo no más. No hay quien ahora que cuando le agradezca al Barba no se refiera al de arriba, sino a este feliz Domínguez.
Vayamos un poco para atrás en el tiempo. Eduardo Domínguez -que debutó como jugador en Vélez y fue campeón en 1998- pudo haberle "dado" una estrella a Estudiantes en 2010, aún cuando ni pensaba ser entrenador y vestía la camiseta de Huracán. Estudiantes, en la última fecha del Clausura 2010, ganaba su partido y el Globo enfrentaba a Argentinos que estaba puntero. "Nosotros nos habíamos puesto 2–0, yo entré faltando siete minutos, Huracán descontó, dieron tres minutos más y en el último centro, se vino con todo a cabecear", contó Federico Domínguez, hermano del Barba y que jugaba para el Bicho. Es que Eduardo entró en Huracán y quería arruinarle la fiesta.
Si Huracán le empataba al Bicho, era campeón Estudiantes. “¿Qué venís a cabecear? ¿Qué venís a vender humo? Si estoy por salir campeón”, le decía Federico a Eduardo. "Y apenas terminó le grité: “Ahora soy campeón”, y le dije de todo, me acordé de nuestra querida madre, empezamos a discutir y nos tuvo que separar Caruzzo". Era el 2010 y meses después iba a tener revancha el Pincha, sin necesitar la ayuda del defensor. Tras ello, ningún otro lazo que pudiera unirlos hasta 2023.
La salida del Ruso Zielinski tras dos temporadas motivó a buscar a un entrenador que pueda durar mismo tiempo en el banco y/o genere algo de impacto, además de llegada con el hincha. Un interinato de Pablo Quatrrocchi y la firma posteriori de Abel Balbo. Pésima decisión, pero sin aquel error quizás Domínguez no hubiese llegado o no habría tenido la paciencia que se le dio para que trabaje con tranquilidad. En carpeta estaba, claramente, aunque daba sus primeros pasos como entrenador. Pero había algo, su experiencia en grandes como Independiente y Nacional de Uruguay ayudó también, sin olvidar que lo exitoso estuvo en Colón y Huracán.
Pasó por todo: de rachas largas sin caídas, triunfar ante Gimnasia por goleada como también una de las peores versiones del León en su historia de Libertadores. Pero la vida no es un camino de rosas, y él lo supo muy bien: de refuerzos que volvieron desde Europa a jugadores que la rompieron y se le fueron. Rearmó este equipo un par de veces y así y todo siempre sacó sonrisas a la larga.
Entre 2008 y 2010 estuvo la gran posibilidad de ganar más títulos de los que se levantaron, y eso que entremedio estuvo la Copa Libertadores. Los subcampeonatos de la Sudamericana 2008, Mundial de Clubes 2009, Clausura 2010 y Recopa 2010 quedaron entre esos podios del Apertura 2010 y la gloria máxima continental. Había sido la última vez de tantas finales en poco tiempo, hasta esta última temporada: Copa Argentina 2023, Supercopa 2024 perdida ante River, Copa de la Liga 2024 y el Trofeo de Campeones. Pero desde 1969 que no había tres títulos en un período de 12 meses.