El fútbol, como la vida, en diferentes momentos trae algunas dicotomías que llaman bastante la atención. Hoy Estudiantes de La Plata está a 180 minutos de levantar la estrella número 12 de su historia, ya que está en las semifinales de la Copa Argentina, donde en un par de semanas debe enfrentar a Boca Juniors. Esto es un dato real y nadie puede negar esa realidad. Sin embargo, lo mostrado en el campeonato local muestra a las claras un equipo que se desangra entre malas decisiones del entrenador y jugadores que han bajado visiblemente su rendimiento.
Con nueve presentaciones en esta Copa de la Liga, el elenco de Eduardo Domínguez suma seis puntos, producto de cinco derrotas, tres empates y tan solo una victoria, ante Newell’s en Rosario. La estadística es destructora y ningún entrenador puede aguantarla, aunque el Barba tiene en su haber grandes resultados a lo largo de la temporada y en este comienzo de torneo, sufrió la eliminación de la Copa Sudamericana, jugando un alto fútbol, y la clasificación a una instancia final para la institución después de 14 años.
Los puntos de vista encontrados tienen a un entrenador cuestionado por el bajón pronunciado del equipo y su capricho con algunos futbolistas, y a ese DT que supo reconstruir en dos ocasiones al conjunto albirrojo, después de la derrota en el clásico con Gimnasia y al momento de dejar de jugar con línea de cinco, ya que los rivales encontraron la forma de anular las fortalezas de ese sistema.
En mi modo de ver, el rumbo de Estudiantes no puede cambiar todos los años con entrenadores diferentes. A favor de Domínguez, no tuvo una pretemporada y tampoco un mercado de pases serio. Los encargados del Departamento de Fútbol decidieron en el último libro de pases retener a las principales figuras del equipo, hacer dos apuestas y luego llegó Federico Fernández con el pase en su poder.
Todo indica, según han dejado por lo bajo los integrantes de la Secretaría Técnica, que en diciembre habrá un gran recambio en el plantel. Ahora, es inevitable que surja la pregunta: ¿Domínguez es parte de ese cambio?
El técnico ha mostrado credenciales, lo mencionado líneas atrás, pero se jugará en estas fechas finales de campeonato y en especial la Copa Argentina su continuidad. Si pierde con Sarmiento en UNO los cuestionamientos serán muy agudos y no está tan claro si lo puede soportar. Lo concreto es que el gran objetivo es levantar el trofeo más federal del país y lograr la clasificación a la Libertadores 2024, es algo latente y cercano, pero por el funcionamiento del equipo, difícil de cumplir. El tiempo dirá.