Cuando uno va y mira el fixture del campeonato, dando cuenta que el próximo partido es Barracas Central, a domicilio, primero un miércoles a las 16.00, después un martes, a la misma hora, en un horario muy incómodo para todos, hay que prepararse para lo peor. Así fue, Andrés Merlos como árbitro, Fernando Echenique en el VAR y el polémico, por poner un calificativo, Lucas Comesaña en el AVAR, tuvieron una tarde de terror en Parque Patricios, perjudicando considerablemente a Gimnasia, que igualmente tuvo el coraje de sacar adelante una historia muy complicada.
Desde un principio la tónica del juego se dio torcida, todas las “chiquitas” fueron en favor del Guapo, que estuvo impreciso y no estuvo fino en los últimos metros. A 15 del final llegó el primer mazazo: gran recuperación en salida, transición rápida y gol de Matías Abaldo. Allí, con tecnología cobraron una supuesta falta a Iván Tapia y anularon el tanto del uruguayo. De no creer.
Ya en el complemento, el hijo del Chiqui encontró la igualdad de un penal sancionado por una supuesta infracción de Germán Guiffrey, que robó una pelota lícitamente, pero el cuerpo arbitral entendió que no era así. Sin embargo, dos minutos más tarde el Soldado Cabral encontró la justicia en el marcador.
Penal no cobrado por una falta sobre Luciano Gómez, posición adelantada de Cristian Tarragona cuando iba al gol, son algunos de los desaciertos que tuvo Merlos y su equipo. Igualmente, Gimnasia tuvo personalidad, infló el pecho y ganó un duelo clave por permanecer en Primera.