Corrían nueve minutos de la segunda parte, de un trámite que venía siendo parejo, con momentos para cada uno, en una historia que finalmente se terminó llevando Estudiantes en la cancha de Lanús, venciendo por 1-0 a Defensa y Justicia. Ese único gol llegó para el hombre albirrojo que más se lo merece.
Guido Carrillo, de arremetida, con todo su coraje, logró vencer a Enrique Bologna, hombre con pasado en Gimnasia, decretando el gran tanto de la noche, el que valió un título y la locura para toda la gente pincharrata, que copó de gran manera la cancha Granate, con más de 20 mil almas en distintos sectores del campo de juego.
No fue el mejor año para el oriundo de Magdalena, las lesiones lo tuvieron a maltraer. Varios desgarros hicieron que el artillero no tenga la gran cantidad de minutos que hubiera deseado él y todo el mundo Estudiantes. Su vuelta del fútbol de China igualmente finalizó de la mejor manera.
El título es muy valioso para Carrillo, como para todo Estudiantes, pero sin dudas que para Guido es muy especial, ya que es el primero que consigue en el club de su vida, y en un momento en el que está vigente para seguir sumando minutos y tratando de levantar trofeos en el futuro cercano, hay que seguir soñando.