Muchos jóvenes tienen la mala suerte de no poder llegar a lo más alto en Estudiantes y Gimnasia, varios de ellos con muchas condiciones, que los llevan a forjar sus caminos como jugadores profesionales en otros clubes, donde pueden desarrollar una carrera y cumplir sus sueños en el deporte.
Villa San Carlos, el Celeste de Berisso, uno de los clubes más importantes de la región, se ha vuelto en los últimos tiempos un espacio de contención y proyección para futbolistas que quedan libres del Pincha y el Lobo, como el caso del defensor central Matías Valenti, que luego de no firmar su primer contrato con el Tripero, recaló en el Villero por pedido de Leandro Martini.
El zaguero tuvo un gran año en San Carlos, pese a que los resultados no acompañaron, y esto significó que un club del exterior del país ponga el foco en él. General Caballero de Paraguay logró quedarse con los servicios del joven, que rescindió su contrato con el cuadro berissense para recalar en el fútbol guaraní.
En dicho club, de la élite de ese país, juega el hombre con pasado en el Celeste y formado en el León, Juan Ignacio Saborido.