Gimnasia y Boca Juniors están jugando por los cuartos de la Copa Argentina en cancha de Newell's, en un partido que fue empate 1-1 en los 90 minutos, con tantos de Pablo De Blasis y Aaron Anselmino, aunque el comienzo del complemento está demorado debido a graves incidentes entre las hinchadas y los efectivos de seguridad.
Todo comenzó cuando los simpatizantes de Boca empezaron a revolear butacas desde la platea superior contra la popular visitante, donde está ubicada la parcialidad albiazul. De inmediato, los fanáticos del Lobo quisieron reaccionar y allí la policía decidió reprimir.
De inmediato, en la cabecera local la barra del Xeneize rompió un portón para ir a enfrentarse con la seguridad, y luego de la tarea policial, junto a la aparición en la zona del presidente Juan Román Riquelme, los problemas cesaron.
Sin dudas un nuevo episodio bochornoso en nuestro fútbol argentino, en un partido que pintaba ser una fiesta pero que tuvo un capítulo muy negro.