Franco Colapinto vivió un domingo para el olvido en el Gran Premio de Hungría. El piloto argentino terminó 18°, pero no por falta de ritmo ni equivocaciones propias, sino por dos groseros errores de Alpine en las paradas de boxes, que lo dejaron sin chances de pelear por puntos en la Fórmula 1.
Todo empezó mal en la primera detención. Cuando se esperaba una parada rápida de poco más de dos segundos, el cronómetro marcó 11 segundos. Una eternidad en Fórmula 1.
Pero eso no fue todo. A mitad de carrera, Franco volvió a boxes para montar neumáticos duros y, otra vez, la historia se repitió: siete segundos tardó el equipo en despacharlo. Su compañero Pierre Gasly hacía su única parada en apenas 2.5 segundos.
Frente a este escenario, desde Alpine ya abrieron una investigación interna para entender qué pasó y evitar que el papelón se repita en el GP de Países Bajos, a fin de mes.
Según el sitio Motorsport, el problema habría sido un fallo de software. El sistema no habría detectado bien si la rueda trasera izquierda estaba bien ajustada. El error, dicen, podría haber estado en el sensor de la pistola neumática. Con ese panorama, ni siquiera el sexto mejor ritmo de carrera que marcó Colapinto le sirvió para remontar.
El enojo de Colapinto
“Paramos muy temprano. La primera fue 10 segundos y la segunda, nueve. Nada, perdimos mucho tiempo y después tuve como 8 banderas azules porque me pasaron dos veces varios, porque paramos tan temprano, y perdimos otros 15 o 20 segundos con los rezagados. Una carrera para el olvido. No creo que tuviéramos tan mal ritmo, pero fue un desastre… La carrera no fue buena. No la ejecutamos bien, tuvimos muchos errores… En la largada, en los pit stops… Mal en general, no fue un buen día”, comentó Colapinto frente a los micrófonos tras la carrera.
El corredor de 22 años no solo demostró su frustración en la rueda de prensa, sino que también expuso su enojó a bordo del monoplaza. “¡Por Dios! ¡La puta madre!”, llegó a exclamar Colapinto por la radio del equipo durante las dos malas paradas.