Historias de vida.

De jugar la Libertadores con Estudiantes a ser repartidor en La Plata: "Prohibido rendirse"

Tocó la elite del fútbol argentino y hoy recorre las calles de La Plata como repartidor. Una historia de resiliencia, esfuerzo y reinvención lejos de los flashes

9 de febrero de 2026 - 15:15

La vida después del fútbol profesional no siempre tiene finales felices ni estadios llenos. Detrás de las luces, los contratos y las camisetas históricas, existen historias que hablan de caídas abruptas y de la necesidad de reinventarse. En La Plata, un exjugador que supo competir en lo más alto hoy recorre las calles como repartidor, sosteniendo su día a día con el mismo esfuerzo que alguna vez mostró dentro de una cancha.

Recién en ese recorrido aparece el nombre de Matías Rosso, un futbolista que llegó a cumplir el sueño de muchos: jugar en Primera División y disputar la Copa Libertadores con Estudiantes. Su llegada al club platense se dio tras un destacado paso por Chacarita Juniors, rendimiento que le abrió las puertas del máximo nivel del fútbol argentino y lo puso en el radar continental.

Con la camiseta de Estudiantes, Matías Rosso sumó minutos en la Copa Libertadores, enfrentando rivales de jerarquía y formando parte de un plantel que competía en torneos internacionales. Aquella etapa representó el punto más alto de su carrera, un momento que parecía marcar el inicio de una trayectoria consolidada en la elite.

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Matías Rosso, ex Estudiantes, en su nueva etapa

Matías Rosso, ex Estudiantes, en su nueva etapa

Sin embargo, el camino no fue lineal. Tras su salida de Estudiantes, la carrera de Matías Rosso continuó por distintos clubes, con etapas de menor visibilidad y oportunidades cada vez más escasas. El desgaste propio del fútbol profesional y la falta de continuidad terminaron alejándolo de las grandes competencias.

Matías Rosso y su paso por Estudiantes

La historia del exjugador Pincha se conoció tras su publicación en TikTok; en la misma cuenta: "Jugué en primera división, llegué a jugar una Libertadores con Estudiantes, ascendí al Nacional con Chacarita, tengo más de 15 goles y acá estamos. Prohibido rendirse".

Con el paso del tiempo y ante la ausencia de propuestas para seguir jugando, llegó la necesidad de tomar otra dirección. En La Plata, Matías Rosso encontró una forma honesta de salir adelante trabajando como repartidor, una tarea alejada del glamour deportivo pero cargada de esfuerzo y constancia.

Lejos de esconder su presente, decidió mostrarlo con orgullo. Recordó su paso por Estudiantes, su experiencia internacional y dejó un mensaje claro: la dignidad no se pierde cuando se cambia de rumbo. Hoy, Matías Rosso sigue adelante, demostrando que la resiliencia también forma parte del aprendizaje que deja el fútbol, incluso cuando la pelota deja de rodar.

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