No son horas fáciles para el club Rampla Juniors, uno de los equipos tradicionales del fútbol de Uruguay. El año pasado, descendió a Segunda División, y con la promesa de realizar grandes inversiones para volver a Primera, se selló un acuerdo con Foster Gillett. Ahora, el magnate que iba a llegar a Estudiantes, desapareció y debe dinero.
A fines de 2024, los socios de la entidad uruguaya votaron convertirse en una Sociedad Anónima Deportiva, con el principal objetivo de abrirle la puerta a Gillett. Luego de aprobado lo mencionado en asamblea, se confirmó el acuerdo con el empresario norteamericano.
Ahora, el magnate fue intimado a cumplir con su parte del contrato, según resolvieron los socios del Picapiedras. Vale destacar que, hace días, el elenco charrúa se salvó de un descenso administrativo, que iba a producirse por una deuda de la que Foster se hizo cargo a última hora.
De qué más lo acusan a Foster Gillett
Además, desde Uruguay deslizan que no se ha realizado ninguna mejora ni inversión en cuanto a infraestructura ni mejoras del equipo, más allá de haber comunicado que "esto reafirma el compromiso del inversor con la institución" cuando se realizó el pago de la deuda.
Además, se dice que resta saldar al menos un mes de salario para los futbolistas del primer equipo, así como también a los empleados. Además, pese a haber evitado la sanción que decretaba el descenso, Rampla se encuentra último en la tabla del descenso y de igual manera podría caer a la Primera División Amateur en 2026.