La emoción de Scaloni y Palermo desbloqueó los años locos
Palermo, Scaloni y el Potro Fúriga, en el posteo oficial con la que el club ilustro el momento
Palermo, Scaloni y el Potro Fúriga, en el posteo oficial con la que el club ilustro el momento
La emoción de Scaloni y Palermo desbloqueó los años locos
En el año 1996 los hermanos Mauro y Lionel Scaloni llegaron a La Plata en una negociación entre dirigencias en la que, dicen se acordó que eran los dos o ninguno. Lionel había mostrado algunas condiciones interesantes y que se adecuaban al desaforado estilo de aquel Estudiantes.
En términos básicos, Newell´s y Estudiantes no llegaban a fin de mes, hacían malabares para acomodar los números y tras la llegada de los hermanos de Pujato y la aprobación del técnico Daniel Córdoba el Pincha trataba de potenciar un plantel que mostraba cosas interesantes pero la plata no alcanzaba para cubrir cada agujero y los Scaloni tenían el Monumento a la bandera como horizonte.
Ahí se da el quiebre y nace la historia que ayer recorrió al mundo pero que a la gente de Estudiantes le tocó cada una de sus fibras. En aquel plantel había tipos como Chiquito Bossio, Leo Ramos, el Sopa Manuel Aguilar y el propio Martín Palermo que eran los que sostenían futbolísticamente al equipo que recién había pegado al vuelta a Primera y que también asentaban la base del grupo que se encolumnaba detrás de lo que fue la mejor versión de Córdoba como DT.
Con un pie arriba del colectivo de vuelta fue que el entrenador habló con el joven Lionel Scaloni que hace unos años contó como se forjó el lazo con un Estudiantes que por entonces se abrazaba con cuerpo y alma a sus 8 estrellas y hacía oídos sordos al "viven de recuerdos" aunque la daga entraba completa y la herida no cerraba.
“El Profe Córdoba me dijo: ‘No importa, quedate acá’. Creo que puso plata para que me quede. Me esperó cuatro meses tras la resolución y me hacía jugar de una manera que me gustaba”, contó Scaloni hace tiempo. Un Gringo que por entonces ya era el único Scaloni tenido en cuenta y que con 17 años mostraba que no solo era un tractor sobre la banda derecha sino que también era portador de un ADN de soldado fiel.
"Una vez, Lionel (Scaloni) dice: 'Profesor, quiero tener una reunión en el vestuario'. Todos los jugadores y el cuerpo técnico. 'Mire, acá hay gente que me dice que usted no es buena persona y yo a usted le debo todo. Me abrió las puertas, me consiguió el puesto, me pone de titular contra viento y marea y me banca. Yo quiero que usted se entere que hay gente que está hablando mal de usted y creo que es gente que le debe lo mismo que yo", contó Córdoba que supo ser revalidado por un ya consagrado Scaloni.
Si bien los lazos sentimentales entre Córdoba y Estudiantes se han desatado de manera abrupta es imposible obviar que la historia de Scaloni con el club no hubiese existido si el entrenador no se hubiese jugado por ese volante por derecha que podía ser lateral, extremo o lo que quisiera, algo que demostró formando parte de un campeonato del Mundo Sub 20 en Malasia de la mano de Pekerman en el mismo 97' (donde se recuerda su golazo a Brasil) o su participación en el histórico primer título de Liga con Deportivo La Coruña tres años más tarde. Ni hablar de lo que construyó después.
Los 41 partidos que jugó en entre 1996 y 1997, que le permitieron dar el salto al fútbol grande del mundo. No sin antes dejar forzar vínculos con ídolos del club como el propio Marín Palermo por entonces el faro de un equipo que jugaba, corría, metía y pensaba para que todo termine en los pies o en la cabeza de un loco que consolidaba a goles las bases de otra de las historias más movilizantes del fútbol argentino: la suya.
"Todo fue muy intenso en un año y medio, me fue bien y creo que mi juego en esa época le gustaba al hincha. Por eso es que siempre estaré agradecido. Anécdotas tengo muchas, pero me quedo con el grupo alegre que formaba . Son muchísimos recuerdos y sobre todo muchas cosas que luego me sirvieron en mi carrera. Las concentraciones eran un placer, era como estar en tu casa con amigos. Me quedo con el grupo humano que a veces tanto se extraña desde lejos", señaló el pujatense que formó parte de un golpe histórico del Pincha en el Monumental que el club recordó con rapidez para ilustrar el momento.
La sala de prensa que la FIFA armó en Kansas sirvió de escenario para un reencuentro que desempolvó recuerdos de cuando esta realidad albirroja era una auténtica utopia. Así fue que el tono entre ambos fue el de dos amigos emocionados y no el de dos leyendas consagradas: "no como periodista sino como compañero que fuimos, de esa época que compartimos en Estudiantes, si te imaginabas esto", preguntó Palermo - que luce un enorme León en su anteabrazo izquierdo- que volvería a romper redes sin saberlo, esta vez las sociales.
"¡Martín! No te vi. Qué me lo iba a imaginar", soltó el DT y agregó "Martín. Qué alegría verte. Me emociona porque hemos vivido cosas muy fuertes juntos. Te emociona a vos también", comenzó Scaloni, a la vista movilizado. "Él se comportó muy bien conmigo, viví una época muy bonita en Estudiantes pero antes estuve sin jugar cuatro meses y él me abrió las puertas. Es un amigo del fútbol, te aprecio un montón, gracias por estar", explicó a la prensa del mundo para luego darle paso a la respuesta.
"Sabés lo duro que es esto y lo lindo que es estar acá. Con mucha ilusión por empezar un nuevo campeonato del mundo y hacerlo de la mejor manera. Sé que los chicos se van a bindar al máximo y prometemos eso", le dijo a su viejo amigo al que luego le propinó un abrazo que recorrió el país entero y que emocionó a cada pincha, por supuesto.