En los últimos días, Juan Ramón Verón había sido hospitalizado en el Instituto Médico Platense. En aquel momento, a principios de mes, el ídolo de Estudiantes de La Plata había requerido atención debido a un cuadro de deshidratación e insuficiencia renal. Aquella vez, no presentó grandes complicaciones.
Después de unos días, su hijo Juan Sebastián Verón llevó tranquilidad al mundo pincharrata, después de que su padre transitara algunos días internado. La Bruja pasaba los días inmerso en el seno familiar, recuperándose con el cariño de sus cercanos. Así pudo verse en una historia que compartió su hijo Sebastián, mientras compartían mate.
Si bien había mostrado una mejoría, está claro que al tratarse de un paciente de elevada edad, éstas cuestiones son siempre para permanecer alerta. Finalmente, en la jornada de hoy, Estudiantes dio a conocer de manera oficial el fallecimiento de su emblema campeón del mundo.
Aún hoy, una vida ligada a Estudiantes
Más allá de su edad y de las limitaciones propias de una persona de más de ocho décadas, Juan Ramón Verón pasaba muchos días en el Country Club de City Bell. Para quienes día a día lo frecuentaban, era absolutamente normal encontrarse con él.
Caminaba en el verde del predio, miraba los entrenamientos de los futbolistas de inferiores, e incluso dialogaba con todos los socios que requerían su palabra, mate de por medio. Siempre, absolutamente bien predispuesto y con una tímida sonrisa.
Para Estudiantes, se fue un héroe. Una de esas figuras míticas que jamás quedarán en el olvido. Hoy, el León llora el fallecimiento de uno de sus máximos ídolos, y de una leyenda dentro del fútbol argentino.