Durante esta semana, los concursantes de Gran Hermano recibieron a sus familiares y, en ese marco, Julieta Poggio fue la protagonista de un cálido reencuentro con sus seres queridos.
Tras el hecho, la participante contó a sus compañeros que sus allegados le habrían filtrado información. La confesión se dio cuando la joven estaba hablando con Nacho Castañares y comentó que, con el lenguaje corporal, los padres y la hermana desaprobaron cómo se expresó de su perra.
“Una cara como diciendo sos una pelotuda”, comentó Julieta a su compañero; este le contestó “pobre Mía”, haciendo referencia a la mascota.
“No, pobre no, ni digas pobre, ella la pasa bien con su cucha”, replicó la modelo, y Nacho volvió a retrucar con una reflexión: “imagináte vos estas 11 años con una persona que te diga que no te quiere”.
/center> “No dije que no la quería, dije que no tenía la misma afinidad que con los otros perros”, cerró Poggio tratando de quedar bien.