Hace una semana, Flor Freijo fue protagonista de un gran escándalo por hacer un fuerte señalamiento hacia Tomás Rebord, luego de que saliera a la luz una entrevista que le hizo al presidente Alberto Fernández.
La escritora se refirió al entrevistador como “el ejemplo más claro de cómo se sobreestima a los tipos por el hecho de construirse una narrativa de flaco inteligente, del ámbito popular y voz gruesa. Lo inflado que está, Dios mío, no entiendo cómo no se avivaron de que es un pelo… bárbaro”.
Posteriormente, Rebord decidió encarar la situación y hacer un fuerte descargo. “Si seguimos pretendiendo que los chabones nos provean del contenido que podemos producir nosotras mismas en nuestra propia representación, paradójicamente limitamos nuestra potencia de expresión”, escribió.
Después de permanecer en silencio, Freijo decidió disculparse públicamente. A través de su cuenta de Twitter, comenzó retractándose “sobre un tweet (sic) que refería a la existencia de un tipo de perfil de un ‘chabón abusador’”.
Profundizó indicando que las dos publicaciones pretendían ser una “opinión personal sobre una persona en particular”, y una “problemática acuciante sobre la cantidad de varones abusadores en lugares de poder, que silencian víctimas”.
Sin embargo, “todo terminó siendo expresado de una manera muy desafortunada por mí, y alejada sobre una profunda certeza: no existe el perfil de nadie en particular para estigmatizar hechos delictivos”.
Fue un error gravísimo de mi parte pretender expresar un tema tan profundo en la nimiedad de un tweet (sic)”.
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