Luego del informe que publicó El Editor Platense en su edición anterior, ahora se conocieron nuevos detalles sobre lo sucedido con ABES Desarrolladora, una empresa de la ciudad de La Plata que está acusada de tener una docena de sus obras paralizadas.
Como bien contó este medio, decenas de personas que compraron departamentos en pozo denuncian que quedaron atrapadas en una trama de obras paralizadas y una falta de respuesta por parte de la empresa responsable, ABES Desarrolladora. Los inmuebles, distribuidos en distintos barrios de La Plata, se encuentran hoy detenidos, sin señales de reactivación, y con compradores que temen haber sido víctimas de una estafa millonaria.
Asimismo, cabe mencionar que ABES Desarrolladora es gestionada por Diego Lacki y Macarena Núñez, quienes son socios. De igual modo, uno de los principales inversiones de la firma es Jorge Reina, empresario de La Plata que fue ex jugador y dirigente de Gimnasia y Esgrima.
Tras el informe publicado por El Editor Platense, otros damnificados se comunicaron con este medio para dar testimonio sobre lo que sucede puertas adentro. Se trata de ex empleados de la firma, quienes aseguraron que sufrieron malos tratos y despidos.
“Yo no sé si los propietarios saben, que echaron a todos sus empleados en julio”, contó un ex trabajador de ABES, el cual agregó: “El 8 de julio nos echaron, diciendo que no nos podían pagar más los sueldos”.
“Ahora estamos con abogados para que nos paguen. Era hora de que los propietarios se den cuenta y empiecen a hablar. Pero yo no sé si saben de esto, que nos echaron y a todos los obreros también”, cerró.
ABES, deudas y más deudas
Por otro lado, este medio pudo averiguar que ABES Desarrolladora presenta fuertes deudas desde hace meses y que cuenta con varios cheques rebotados por una suma total de $775.218,16. Los mismos se remomantas desde marzo y el causal fue que la empresa no tenía fondos.
Además, para agosto presenta una deuda de más de 200 mil pesos con el Banco Provincia, la cual se encuentra “con alto riesgo de insolvencia”. También presenta otra deuda por $443.000 con el Banco Patagonia.
Si bien desde ABES aclararon que la paralización de las obras se debe al fuerte incremento en los costos de construcción, estas irregularidades en sus finanzas (sumado a los dichos de ex empleados), suma una nueva preocupación a aquellos propietarios que decidieron invertir en pozo.
Cabe recordar que, cuando El Editor Platense se comunicó con la empresa, desde la misma desmintieron categóricamente la información difundida, calificándola de falsa y sin fundamento. Afirmaron además que la compañía no enfrenta acciones judiciales ni participa en maniobras irregulares relacionadas con sus desarrollos inmobiliarios.
Desde ABES aseguraron también que se mantiene una comunicación directa y transparente con sus inversores, realizando reuniones informativas y atendiendo todas las consultas de clientes y fiduciantes.
El caso de ABES Desarrolladora
Los inmuebles, distribuidos en distintos barrios de la ciudad, se encuentran hoy detenidos, sin señales de reactivación, y con compradores que temen haber sido víctimas de una estafa millonaria.
El escenario no se limita a un emprendimiento aislado, hay al menos doce proyectos frenados, algunos con avances del 40%, otros casi concluidos, todos con obras vacías y sin operarios. Los edificios abandonados salpican zonas como calle 11 entre 59 y 60, 55 entre 4 y 5, 59 entre 10 y 11, 54 entre 4 y 5, 16 entre 54 y 55, 2 entre 56 y 57, 58 entre 11 y 12, 55 entre 1 y 2, 60 entre 3 y 4, y hasta emprendimientos ambiciosos como el hotel en 56 entre 1 y 2 o la puesta en valor del histórico Teatro Princesa. Todos ellos exhiben el mismo patrón: obras detenidas sin explicación, con candados en los accesos y sin información visible para quienes invirtieron.
Mientras tanto, el estado de las obras expone otro riesgo: el deterioro de estructuras a medio construir, el ingreso de intrusos, la exposición a accidentes y la pérdida de materiales. En algunas zonas, los vecinos ya comenzaron a expresar su preocupación por el impacto urbano de estos esqueletos abandonados, que suman desvalorización, inseguridad y desconfianza en el sector inmobiliario.
Algunos inversores comenzaron a investigar los antecedentes de la empresa, y aunque en el pasado había entregado desarrollos con relativo éxito, en los últimos meses comenzaron a acumularse las quejas. "Hace más de un año notamos los primeros retrasos. Después empezaron con excusas: que faltaba tal servicio, que esperaban una aprobación. Pero desde hace meses ya no hay nadie. Ni obreros, ni carteles, nada", dijo otro comprador que invirtió en una torre cerca del centro.