Siguiendo los mismos pasos que El Salvador, en Honduras tomarán medidas duras sobre el servicio penitenciario, por lo que se planea construir una colonia penitenciaria para enviar a sus delincuentes más temidos. En el lugar serán recluidos los criminales más peligrosos, así como los tan temidos pandilleros.
Xiomara Castro, quien es la presidenta del país, impulsó la idea y prometió terminar con la violencia de las maras lanzando reformas en distintos ámbitos, como la Justicia penal. El lugar estará aislado en el archipiélago de las Islas del Cisne, a unos 250 kilómetros de la costa del país, y tendrá la capacidad para albergar a unos 2.000 miembros de las bandas que se han encargado de quebrantar la ley en diversas ocasiones.
Respecto a la comunicación, la misma solamente se puede hacer a través de satélite, lo que impediría que los reclusos dirijan operaciones hacia el exterior. A su vez, lo realmente complicado sería la huida, ya que solamente se puede salir a través de embarcaciones y el viaje dura casi un día. Aunque no hay fecha de apertura para el penal hasta ahora, se prevé que el recinto se ejecute “lo antes posible”.
La drástica decisión se tomó como una ofensiva debido a que el mes pasado, 46 mujeres fallecieron en la “peor masacre” en la historia reciente, entre miembros de maras. Las féminas fueron asesinadas de las maneras más temidas: rociadas con líquido inflamable y quemadas, a machetazos y balazos. La cárcel aislada es la nueva carta de las autoridades para frenar la violencia que ha consumido la nación centroamericana.
Sin embargo, algunos contradicen y cuestionan la iniciativa, asegurando que no abordaría de fondo el problema real. El experto en América Latina del Centro de Estudios italiano Istituto Affari Internazionali, Tiziano Breda, dijo que “una nueva prisión no sirve de nada si no se recupera antes el control de las que ya existen” y resaltó que las agrupaciones criminales “saben adaptarse”. Tras la gran masacre, Castro también informó que irán tras Mara Salvatrucha, MS-13 y demás pandillas.
La iniciativa rememoraría los viejos recintos que alguna vez estuvieron en Brasil, México, Panamá, Chile, Colombia, Perú y Costa Rica. En esta ocasión, la mandataria hondureña está tomando los mismos pasos que Nayib Bukele en El Salvador, nación en la que han ido fuertes contra las pandillas.