El pasado miércoles se conoció que el cardenal Angelo Becciu, ex “número tres” del Vaticano podría enfrentarse a siete años y tres meses de cárcel, por malversación de fondos. La Fiscalía de la Santa Sede está al mando de la investigación y tendrá la última palabra.
El magistrado, Alessandro Diddi, fue quien hizo la solicitud y también exigió que sean confiscados 14 millones de euros. La decisión se enmarca en la causa que está activa desde hace tres años, bajo el cargo de “peculado y abuso de poder”, en la que está incluida una serie de irregularidades de compraventa de un edificio londinense por 200 millones de dólares.
En las audiencias que se han hecho, el funcionario ha calificado a Becciu como “instigador” de varios fraudes. Además, señaló que tenía el trabajo de “manipular cuentas” con el fin de que no sospecharan en los controles.
El juicio inició en 2021 y, en principio, le preguntaron solamente sobre la línea de investigación, ya que se busca aclarar si el dinero del Instituto para las Obras de Religión (IOR), el Banco Vaticano, y de la Conferencia Episcopal Italiana terminaron en personas/entidades que tienen nexo con el funcionario religioso.
Sin embargo, en el primer interrogatorio al cardenal, que se hizo el 17 de marzo de 2022, este se declaró inocente y argumentó que “está siendo perseguido”.
Por ahora solamente resta esperar a los alegatos de defensas y la sentencia se dictará más adelante, se especula que a mediados de diciembre.