La Directora General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, Flavia Terigi realizó un raconto de lo que fueron los últimos 15 días atravesados por la ola de amenazas de tiroteos en las escuelas bonaerense y en ese marco consideró que ahora "es una situación en retroceso".
En conferencia de prensa desde la Casa de Gobierno bonaerense, la funcionaria no quiso involucrarse en el tema sanciones e investigaciones policiales pero sí habló de responsabilidades y en ese sentido advirtió: "Hay un clima general de cierta banalización del daño que producen las cosas que se dicen, se pierde toda perspectiva y no se visualiza que los chicos y las chicas están crerciendo y se estan formando y pueden repercutir los mensajes de dio que además están validados desde el propio gobierno nacional y de un sector de la sociedad".
De alguna manera y por elevación planteó al rol del periodismo en estas situaciones: "Les pedimos que colaboren para no viralizar los contenidos porque producen más temor y estimulan la repetición, les pedimos actuar der manera muy prudente", apuntó.
La evolución de las notificaciones por amenazas
En el marco de la conferencia, la cartera de educación bonaerense mostró un gráfico donde podía verse la evolución de las notificaciones por amenazas en las escuelas de la provincia, tanto a nivel primario, secundario y otros niveles.
De este modo, tomando como inicio el 16/04 puede verse que hubo 6 notificaciones en el transcurso de esa jornada y correspondieron al nivel secundario. Pasando al 15/04 ya se refleja un número total de 20 y al otro día pega un salto alcanzando las 256 notificaciones en escuelas del territorio provincial anticipando el pico máximo que se daría el 17/04 con 485 durante esa sóla jornada sumando el nivel primario y secundario, aunque con más casos en éste último.
El descenso comienza el 20/04 con 75 casos aunque se da un repunte en los avisos el 23/04 con 161 notificaciones para ya luego comenzar un descenso sostenido hasta hoy.
"El jueves 16 en la Asamblea mensual del Consejo Federal de Educación, varios ministros del país incorporamos la prerocupación por estos hechos y la Provincia de Buenos Aires incluyó además la advertencia sobre el informe presentado por el Ministro de Seguridad bonaerense Javier Alonso sobre la dinámica que se llama The True Crime Community. El viernes 17 la Dirección General de Cultura y Educación envió un comunicado a todas las escuelas haciendo distinción de los hechos, recordamos herramientas con las que cuenta el sisteam educadtrivo y lo importante de no viralizar los mensajes lo cual fue un contrasentido con lo que queriamos generar", señaló Terigi.
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"The True Crime Community"
Terigi durante la conferencia de prensa diferenció las tres tipos de situaciones que puedan darse en el marco de episodios amenazantes en las escuelas: por un lado están las acciones de intimidación como pintadas que son promovidas por las redes sociales y de la cual participan los y las estudiantes donde nosotros dimos un mensaje muy claro que no es una broma, es una transgresión muy grave que vulnera la convivencia y puede ser objeto de investigación judicial; otros son aquellos conflictos interpersonales que ocurren dentro y fuera de la cuesla que se expresan en forma violenta como peleas, incluso con el uso de armas y por último, los hechos de violencia extrema muy peligros y que vienen siendo monitoreados por el Ministerio de Seguridad como lo que ocurrió en Santa Fe y que viene de la mano de la "The True Crime Community" (TCC)".
En ese punto, cabe señalar que cuando se habla de "The True Crime Community" (TCC) se trata de una metodología investigada por el Instituto de West Point en Estados Unidos: "Es una dinámica descentralizada y transnacional que llega desde las plataformas, y tiene que ver con los tiroteos en establecimientos escolares. Lo que buscan es crear una comunidad. Bajan de las plataformas y pasan una red de mensajería. En esa lógica van a glorificar al perpetrador, empiezan a buscar pares, e instigar que pase a la acción otra personas. Entonces por eso es tan importante que seamos serios", había señalado el Ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso.
En la provincia de Buenos Aires, Alonso contó entonces que detectaron una advertencia de una mamá, cuya hija recibió “una amenaza muy seria de un ex alumno de su colegio donde enviaba videos muy truculentos”. “Este caso encabaja con este perfil. Hicimos el allanamiento, retiramos teléfonos y descubrimos que este adolescente chateaba con el adolescente que cometió la tragedia en Santa Fe”, reveló.
Si bien el término “True Crime” originalmente se refería a un género de entretenimiento (documentales, libros, series) centrado en hechos criminales reales, en los últimos años han surgido comunidades online que van mucho más allá del consumo pasivo de estos contenidos.
Según análisis recientes, la TCC puede describirse como una subcultura digital descentralizada y global, que no tiene una ideología política o doctrinaria concreta, pero sí una serie de prácticas y creencias en común. Su actividad principal gira alrededor de la investigación detallada de ataques violentos, el intercambio de material gráfico relacionado con los crímenes y, en ciertos sectores radicalizados, la glorificación o incluso la imitación de dichos ataques y sus autores.
El origen de la TCC
Uno de los puntos de origen de este fenómeno son los foros y grupos surgidos en internet desde finales de la década de 1990, especialmente tras el impacto mediático de la masacre de Columbine en 1999. En estos espacios, algunos usuarios comenzaron a construir narrativas donde los perpetradores eran vistos como figuras admirables o incomprendidas, más que como simples criminales.
La expansión de redes sociales y plataformas participativas ha multiplicado la visibilidad de la TCC, creando ecosistemas donde los participantes pueden compartir desde documentales y podcasts hasta memes y archivos de alta violencia explícita.
Este contacto constante y la exposición repetida a contenidos violentos han facilitado, en algunos casos, procesos de identificación y de imitación, lo que convierte al fenómeno en un potencial riesgo para la seguridad y la prevención de nuevos ataques, advierte el informe de la Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional de la Procuración.
Los miembros más activos de estas comunidades suelen ser adolescentes o jóvenes adultos, con antecedentes de aislamiento social o experiencias de victimización. Se observa entre ellos una fuerte tendencia al consumo compulsivo de material violento y, en los ejemplos más extremos, la planificación de actos violentos inspirados en los crímenes estudiados.
Las cosas por limpiar