En un operativo policial para dar con una moto robada, el 9 de mayo de este año personal de la Policía bonaerense acudió al barrio La Favela de Tolosa, donde se produjo una persecución que terminó con un fallecido.
El crimen se dio en 528 y 18, y la víctima fue identificada como Nahuel Alejandro Silva de 19 años, quien vivía en el barrio de la bajada de la Autopista. En ese momento, los vecinos declararon que “se escucharon como seis disparos, estaba la novia y la madre llorando en la escena después”. Además, según fuentes a las que accedió este medio, el implicado tenía grandes antecedentes penales: “Cuatro pedidos de capturas activas, tres por robo y la más grave, por homicidio culposo”.
A partir de este episodio se inició una amplia investigación para determinar cómo murió, y la misma arrojó que había sido por el disparo de uno de los agentes policiales. De esta forma, al efectivo se lo procesó por “homicidio doblemente calificado por ser efectivo policial y abusar de sus funciones”, una figura legal conocida como “gatillo fácil” que terminaría en prisión perpetua.
El pasado 27 de agosto, el abogado defensor del Policía sostuvo que se trató de un homicidio culposo y no intencional, pero aún así, el juez Agustín Crispo decidió mantener la prisión preventiva del acusado en una cárcel común hasta el juicio oral. Por su parte, la fiscal a cargo del caso, Cecilia Corfield también solicitó el pedido de libertad y los primeros días de septiembre Crispo la negó.
Esta situación cambió, debido a que la defensa insistió en el pedido y, en las últimas horas, la Sala IV de la Cámara de Apelaciones decidió otorgar la prisión domiciliaria al oficial identificado bajo las siglas F.E.C.S.