Dos
delincuentes armados llegaron en moto a una verdulería de Barrio Norte con la
intención de cometer un robo rápido. Sin embargo, un giro inesperado de los
eventos casi convirtió lo que parecía ser un asalto express en una tragedia.
Según
informes policiales y confirmaciones de la propietaria del comercio, ubicado en
35 entre 15 y 16, durante el atraco, un cliente que estaba pagando por su
compra recibió un golpe con la culata del arma en una de sus cejas.
Inmediatamente después, se disparó un tiro del arma del ladrón cuyo proyectil
de milagro no dio en ninguno de los presentes.
La
damnificada estaba cobrando a un joven cliente en el mostrador mientras otra
clienta esperaba ser atendida cuando vio a dos encapuchados estacionar su moto
frente a la verdulería. Presintió lo que estaba por suceder y, lamentablemente,
sus sospechas resultaron ser correctas. Uno de los ladrones se quedó sentado en
la moto mientras que el otro entró al local con un arma de fuego.
Lo que
siguió fue la rutina habitual para estos individuos: apuntar a las víctimas,
aterrorizarlas con amenazas y despojarlas de sus pertenencias. El asaltante se
dirigió hacia el cliente joven, le exigió su mochila y, aunque el chico no
opuso resistencia, le golpeó con la culata del arma sobre una ceja. Este fuerte
golpe resultó en dos situaciones impactantes.
La
propietaria informó que inmediatamente después del golpe, se disparó
accidentalmente un tiro del arma que primero atravesó una madera del estante
donde exhibe mercadería y luego se incrustó en la pared. Al mismo tiempo, el
joven cliente comenzó a sangrar por el lugar donde recibió el golpe con la
culata del arma. Todo esto ocurrió ante la mirada atónita de la propietaria y el
otro cliente.
El ladrón
aprovechó el aturdimiento de las víctimas para robarle al joven su mochila,
dinero, un celular y documentación a la otra cliente y entre 6.000 y 7.000
pesos que la propietaria tuvo que entregarle del dinero que había en la caja
registradora.