El pasado jueves 21 de marzo, el ex intendente y actual funcionario nacional, Julio Garro, volvió a juntar a sus colaboradores más cercanos, entre los que se hallaban ex funcionarios, legisladores y concejales. El asado que se realizó en 467 y 160 tuvo asistencia perfecta ya que no hubo ausencias de relevancia dentro del esquema del garrismo.
Si bien el ex jefe comunal fue el único orador y se refirió a su incorporación al gabinete nacional y dejó un agradecimiento al equipo por el trabajo de estos últimos años, lo más jugoso estuvo en la actitud de los presentes y lo dicho en voz baja respecto al resultado electoral del pasado mes de octubre.
Las primeras miradas entre algunos de los participantes se originaban en la actitud casi de empoderamiento personal que trataba de exhibir la diputada provincial Julieta Quintero, cuando, a los ojos de los analistas internos, fue la gran responsable de la debacle en el padrón de extranjeros: puso de responsable único a quien ella designó y tuvo en la campaña todos los recursos que pidió y así y todo el fracaso obtenido fue en definitiva la causa de la derrota de Julio Garro en las elecciones generales.
Basta recordar que en el resultado de octubre, el actual intendente Julio Alak se alza definitivamente con la victoria por el aplastante triunfo en extranjeros, ya que en nativos había perdido contra Garro. Extrañaba entonces, que quien fue una de los mariscales de la derrota, se paseara por el asado con ínfulas de gran dirigente lista para suceder al ex intendente.
Los más estrechos colaboradores del ahora funcionario nacional, como Luis Barbier y Nelson Marino, prefirieron el silencio y ya se encuentran armando el nuevo esquema sin los radicales, para que en 2027 vuelva Julio Garro a la intendencia de la ciudad.
Sin embargo, si bien la mayoría apuesta al retorno de la mano del ex intendente a la gestión de La Plata, existen muchas críticas con el deslucido rol que viene cumpliendo el bloque del garrismo en el concejo deliberante, hoy conducido por Martínez Garmendia, que es otro actor que cree firmemente en que llegó la hora de la sucesión de Garro y hace las veces de socio de Quinteros en este objetivo.
Obviamente dentro de los comentarios también hubo reparto de responsabilidades al funcionamiento de la gestión y ahí se hizo hincapié por parte del tándem Quintero- Garmendia al rol que jugó el ex jefe de gabinete Oscar Negrelli, quien ni siquiera estuvo entre los presentes y se desconoce si no fue invitado o no pudo asistir.
Son los primeros reencuentros generalizados y aún falta mucho para las definiciones, pero si algo queda claro es que una gran mayoría de los presentes tiene bien seguro que solo Julio Garro puede conducir el proceso de recuperación del municipio, mientras algunos pocos entienden que debe gestarse la renovación con su desplazamiento, incluido de la ciudad.