Al cierre de la semana pasada, el día 10 de mayo, el
gobierno municipal del intendente Julio Alak cumplió cinco meses como nueva
administración del Ejecutivo local. Medio año pasó desde aquel cambio de
Gobierno turbulento que depositó al reconocido ex ministro de Justicia
bonaerense y ex jefe comunal una vez más en el Palacio Municipal.
Las promesas de campaña fueron muchas, hacia adentro y hacia
afuera, pero las expectativas eran bajas ya que el peronismo tenía en su
espalda una cadena de elecciones perdidas. Sin embargo, el resultado se dio y
el Intendente asumió en su cargo luego de ocho años de gestión de Juntos por el
Cambio.
Aquella noche del 3 de noviembre del 2023, en la que la
Junta Electoral terminó confirmando que Alak volvería a ser jefe comunal, el
dirigente cayó en la cuenta de que debía cumplir con cada una de las promesas
que realizó hacia adentro del partido, y lo hizo.
De aquí es que surge uno de los principales problemas que
hoy mantiene al mandatario en el ojo de la tormenta por las críticas y pedidos
de informe que le llueven desde la oposición y por los reclamos de una sociedad
que quedan en la nada ante la ineficacia de una gestión a la que le queda
grande el término “amateur”.
El 21 de diciembre del año pasado, 11 días después del traspaso
de mando, Alak tomó juramento a todos los dirigentes que hoy forman parte del
Gabinete municipal. La mayoría de los nombres son conocidos, incluso hay varios
que fueron concejales del Frente de Todos y algunos otros simplemente mantienen
un vínculo estrecho con el dirigente.
En este escenario, con la incorporación de nombres como el
de los que hoy son ex ediles, se empezó a ver el “Turco” pagó favores, otorgando cargos a
mansalva a quienes, luego de las PASO, dejaron las diferencias de lado para
militar sin chistar la campaña del actual Intendente.
La unidad funcionó, al menos para ganar las elecciones, sin
embargo ahora el paso del tiempo comenzó a pasar factura y las inconsistencias,
y falta de resultados de la gestión, ponen en una situación de vulnerabilidad
extrema a un Gobierno que está echando todo a perder.
Desde aquella presentación del Gabinete hasta hoy, los
nombres y la cantidad de cargos se fueron perdiendo, a tal punto de que se
desconoce con exactitud el rol que ocupa cada funcionario municipal y la
función de las correspondientes secretarías que conforman al Ejecutivo.
En ese aspecto, los reclamos y pedido de información sobre
esto se hicieron presentes en el Concejo Deliberante, donde la oposición
solicitó que se brinde información y se explique con exactitud qué tareas
desempeñan algunos de los actuales secretarios.
La primera inconsistencia se desprende de un lugar sumamente
importante como es el de la Jefatura de Gabinete, espacio que ocupa el ex
defensor del Pueblo, Carlos Bonicatto. Sin embargo, aparece también en el
esquema el ex juez Luis Arias, quien ocupa la secretaría de Coordinación,
siendo éste el área que se conoce en los municipios como jefatura de Gabinete.
De esta forma, en diálogo con El Editor Platense, el
concejal Nicolás Morzone, explicó: “Desconocemos qué es lo que hace Luis Arias,
ya que su lugar se llama secretaría de Coordinación y Bonicatto tiene la
jefatura de Gabinete, y por ley orgánica de Municipales, la secretaría de
Coordinación es la jefatura de Gabinete, entonces no sabemos quién es el jefe
de Gabinete, no sabemos qué hace Arias, o para qué le pagamos el sueldo”.
A esto se le suma un dato no menor que es el hecho de que el
Ejecutivo prorrogó el Presupuesto 2023, lo que significa que no presentó sus
propuestas de en qué va a gastar los recursos que recauda. Asimismo, como si
esto fuera poco, se duplicó la planta política, planta que no está publicada en
la web oficial de la Municipalidad, lo que implica que el organigrama es una
gran incógnita para el vecino.
El desorden que hay dentro de la Municipalidad deja en
evidencia una falta de control y unas contradicciones muy grandes, ya que de
prometer una gestión austera y transparente, o un Gobierno que convirtió en
todo lo contrario.
Este rompecabezas mal armado, no solo se ve reflejado en el
descontento de una sociedad que se siente abandonada para el Municipio, sino
que además se ve puertas para adentro.
La falta de control de los propios funcionarios
(principalmente los de La Cámpora), generada a raíz de la designación de
personas en lugares que nunca quisieron ocupar, que están por el simple hecho
de cobrar acuerdos políticos, derivó en que el Intendente tenga que designar
próximamente a una nueva figura de autoridad en cada una de las secretarías
municipales, creando lo que será una DGA por secretaria.
Si bien hasta el momento la medida no se concretó, fuentes
oficiales confirmaron a este medio que Alak se ve en la necesidad de colocar a
personas de confianza en las diferentes áreas locales para que estén por encima
de quienes hoy están al frente de cada secretaría y le sean funcionales a él,
ya que actualmente eso no está ocurriendo.
Asimismo, como el hecho de remover a algún funcionario que
no sea de su círculo más cercano generaría un costo político alto, el mandatario
estaría a punto de tomar la decisión de desvincular a un funcionario de su
entorno más estrecho.
Mientras tanto, el tiempo avanza, Alak continúa cumpliendo
meses al frente de una gestión que todavía no arrancó y los cimientos del
Ejecutivo local crujen cada vez más fuerte dentro del Palacio Municipal.