‘Gugléa gentrificación’. Eso leo sobre las mediasombras al caminar por 7 y tener que bordear toda la plaza Italia para seguir mi camino. Sobre los años '60 y '70 estaba ´La Cofradía de la Flor Solar´, una comunidad de artesanos hippies que también estaban vinculados a la historia musical del rock platense de aquel momento y ubicados entre dicha zona y plaza San Martín. 7 y 44 empezó a gestarse, por su forma, como sitio de trueque, venta, bajo la luz del sol.
Las crisis motivaron a que más tengan que salir a la calle a dar cuenta de sus productos, artesanías o a veces de lo que tenían en la casa y había que vender para seguir en pie. Dar reglas a este mercado y límites fue gestándose durante las dos últimas décadas, sobre todo dentro del casco urbano (como parque Saavedra, Azcuénaga, por citar ejemplos).
La llegada de inmigrantes africanos sobre los '90 amplió el mercado ambulante, a tal punto que la década pasada tuvo su boom y se afirmó casi todo entre 7 y 8 desde 47 a 50, como también sobre calle 12 entre 55 y 60. A ello se le sumaron los vendedores de frutas y verduras -siendo La Plata zona de producción-, haciendo un combo en pocas cuadras de 'arbolitos', alimentos y muchísima indumentaria a bajo costo (sin papeles tampoco).
Regular este mercado fue un gran inconveniente, ya que el gobierno anterior apeló varias veces a la violencia para finiquitar con el mismo más allá de la colocación de carteles de prohibición. No solo fue un fracaso sino que los hizo más fuertes, a tal punto que hoy la polémica es mayor. Su conquista de terrenos en ambos centros comerciales motivó a pensar de qué manera cuidar este negocio informal pero que da la posibilidad de sobrevivir a cientos de familias.
Aunque la gentrificación está más pensada desde el lado habitacional (además de lo simbólico, turístico o comercial) en este caso no va al extremo. No está puesto el objetivo cambiarlas drásticamente, salvo el valor histórico de plaza Italia, y por su lado la rezonificación no ha sido tan alejada y sobre todo se los ubica a quienes espacio físico propio no tenían. Revaloriza y enciende El Ayuntamiento, antiguo lugar para shows, como también aprovecha espacios en Meridiano V.
Claramente la polémica estará igual ubiquen donde los ubiquen. El derecho de quienes pagan alquiler y la entereza de un Gobierno municipal en hacer valer las normas para un mejor funcionamiento sin salirse del sentido común. El punto está en las formas, en reconocer a las minorías, atenderlas sin que pierdan por completo su espíritu. El espíritu de la cofradía.