La moda argenta, una forma de reivindicar lo nuestro

En manos de emprendedores, los símbolos argentinos toman protagonismo entre los jóvenes

El Editor Platense | María Eugenia Eismendi
Por María Eugenia Eismendi
23 de abril de 2024 - 09:50

A lo largo de los años, la ropa fue mutando. Las prendas se agrandaron para luego achicarse. Las telas tomaron otros colores y formas, se fueron modificando con el correr del tiempo, adaptándose a los contextos y necesidades. Y, por supuesto, además de vestir, se convirtió en una manera de expresión. Lo que cada persona elige a diario, en la medida que puede, es una decisión de cómo se posiciona frente al mundo. Y Argentina, lejos de ser la excepción, se encuentra en pleno auge de la mano de los jóvenes.  

Sea por una cuestión futbolística (la Copa del Mundo tuvo mucho que ver) o por diversas corrientes de ideas, los argentinos comenzaron a buscar en sus insignias y accesorios elementos que identifiquen su patria. Es por eso que distintos emprendedores lanzaron ediciones que tienen como protagonistas figuras televisivas, ídolos patrios y frases icónicas al mejor estilo argento. 

Sin ir más lejos, semanas atrás fueron noticia dos hermanas de Florencio Varela que pusieron a la venta una línea de buzos con los logos de las universidades nacionales de Argentina, lo que significó un éxito en ventas. Su explicación fue clara: las prendas con insignias extranjeras no tenían nada que ver con su experiencia personal. 

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La profesora de Historia del Arte en la Universidad del Este, Fernanda Casajús, habló con El Editor Platense sobre el surgimiento de esta moda. “El auge de llevar símbolos nacionales, me parece que viene a reivindicar nuestros valores, en un momento crítico para la educación pública. Entendimos tal vez como sociedad que nuestras universidades también son de excelencia y merecen ser reconocidas en todo el mundo”, comentó. 

Y añadió: “Lo interesante de estas producciones es justamente el discurso político que subyace en las estampas o diseños de las prendas. A veces cobran mayor visibilidad en un contexto donde la sociedad requiere de ciertos valores que nos abracen y nos hagan sentir ‘en casa’, nuestra casa”.

Décadas atrás, que una prenda se popularizara dependía de los espacios de socialización, sea entornos laborales, instituciones educativas y clubes, además de la televisión. Sin embargo, la llegada de internet aceleró estos procesos de una manera significativa. Lo que hoy es tendencia, mañana puede quedar obsoleto.

“Las redes sociales dentro del campo de Internet y las nuevas tecnologías, no sólo democratizan el acceso a la cultura sino que se vuelven parte de nuestra vida cotidiana. El rasgo más destacado es la inmediatez de los mensajes y los posteos, algo muy de esta época, dónde algo novedoso puede volverse viral en cuestión de minutos”, señaló Casajús. 

En esta línea, es importante destacar que la mayoría de estas prendas son obra de emprendedores y su publicidad se encuentra en Instagram, Facebook y Tik Tok. De esta manera, al scrollear aparecen buzos con la estampa de ARSAT, remeras con emblemas de provincias argentinas, tote bags con el pañuelo blanco de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y gorras con el escudo nacional. 

PRIMERO LA DEMANDA, DESPUÉS LA OFERTA

Agustín Secreti es un emprendedor de La Plata que cuenta con dos proyectos actualmente: Uno donde hace remeras personalizadas y después su propia marca. Según contó a El Editor Platense, notó que muchas personas consultaban por el logo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). “Había algo potente ahí y era un buen momento para publicitar ese tipo de insignias”, señaló. 

“Soy egresado. Sé que hay una necesidad muy grande de mostrar con orgullo de dónde salimos y por qué la queremos defender. Lucir el logo por todos lados (y por decisión propia) es también una buena manera de reivindicarla”, agregó, en referencia al contexto actual que vive la educación superior. 

Con respecto al fenómeno, Secreti reflexionó: “Creo que primero con el Mundial y después cuando empezó a avanzar un discurso de odio hacia determinados símbolos, la defensa se hizo hacia cuestiones más profundas de nuestro sentir colectivo”. 

“Está bueno, es una forma de decir ‘yo soy de acá, esta es mi identidad, no jodan con esto’. Por supuesto lo que yo hago es un producto, la disputa real está en otro lado. Pero lo simbólico también juega en estos tiempos. Cuando empezás a resignar los símbolos terminás cediendo todo lo demás”, concluyó.

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