El presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, tienen una cita clave este lunes con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva. El cónclave será en Estados Unidos, donde la comitiva oficial viaja en medio de una fuerte presión cambiaria.
El encuentro será el primero cara a cara en suelo norteamericano desde el nuevo acuerdo firmado en abril entre el Gobierno y el organismo de crédito. La reunión servirá para repasar los compromisos asumidos y tomarle el pulso al respaldo del Fondo, justo cuando el frente financiero vuelve a tensarse.
Desde aquel entendimiento hasta hoy, el panorama cambió. La cotización del dólar pegó un salto, y el Gobierno debió autorizar al Tesoro a intervenir en el mercado cambiario. El FMI dio luz verde a esa jugada, pero el impacto fue fugaz: tras la derrota del oficialismo en las elecciones legislativas bonaerenses, el dólar se desbocó y el Banco Central tuvo que salir a vender fuerte.
Sólo en las últimas tres ruedas se fueron 1.110 millones de dólares de las reservas. El viernes pasado, el BCRA vendió 678 millones en una sola jornada convirtiéndose en la décima mayor intervención diaria desde el año 2003.
Milei busca dólares en EE.UU.
En ese contexto, el Gobierno negocia un respaldo adicional con el Tesoro de los Estados Unidos, buscando aire financiero para calmar la tormenta cambiaria. Por eso, la reunión con Georgieva se vuelve central: la Casa Rosada necesita saber si el Fondo está dispuesto a seguir bancando el plan económico de Milei.
Desde el último desembolso, el FMI giró a la Argentina unos 14 mil millones de dólares, que hoy representan el 70% de los fondos líquidos con los que cuenta el Gobierno. Un número que muestra con crudeza la dependencia financiera de la actual gestión.
Pese al revés electoral, el Fondo había mostrado su respaldo hace unos días. La vocera Julie Kozack señaló que el organismo sigue trabajando "estrechamente" con las autoridades argentinas para estabilizar la economía y empujar el crecimiento. También destacó el compromiso con el ancla fiscal, la desregulación y el esquema monetario.Pero el silencio del FMI en estos días agitados empieza a hacer ruido.