Hablar de victoria en el Juan Carmelo Zerillo es casi una costumbre: de los 1714 partidos oficiales que se jugaron allí, 837 fueron triunfos. Pero hablar de Victoria en el Zerillo es familia. Para ella, para Camila y para todos los Zerillos. Porque sí, el nombre quedó inmortalizado hace 50 años pero su familia lleva su legado en el día a día, hasta en el mismísimo estadio. En el mismísimo Zerillo están los Zerillos haciendo valer su apellido, Zerillo.
"Somos un montón", comentó la bisnieta en medio del acto por los 100 años del estadio. Allí estaban ellas, junto a parte de la familia, para recibir una condecoración por parte del Club de Gimnasia y Esgrima La Plata. Literalmente en su casa, en lo que es parte de su corazón. Y lo más sorprendente de todo, más allá de que haya Zerillos para contarlo, es que todavía se sigue conociendo un poco más de él día a día. Sí. Así es la historia, algo que ya pasó pero que todavía sigue pasando.
Tomaron asiento en parte de lo que fueron las primeras tribunas de lo que luego se conocería como estadio Juan Carmelo Zerillo, en lo que terminó siendo el último estadio que tuvo Gimnasia para definitivamente aficarse en el bosque platense. El mismo día en el que se inauguraba el campo de juego, aquel 26 de abril de 1924 -y que al día siguiente tuvo su primer partido-, es la fecha en la que otra vez Zerillo vuelve a decir presente por parte de sus familiares. "Sí, la verdad que es muy emotivo estar acá", contó Victoria, en diálogo con El Editor Platense.
El trayecto de Zerillo para transformarse en presidente del club, ser aquel que vivió el primer campeonato del Lobo, es apasionante. Tuvo una tintorería, donde también vivía y laburaba haciendo teñido de telas. Se casó con Juana Piccone, luego se recibió de idóneo de farmacia. Con el correr del tiempo llegó a tener cinco farmacias, que producto del golpe militar a Yrigoyen en el año '30 -la Década Infame-, "le sacaron todo, y nunca repararon nada". Se exilió disfrazado al Uruguay, buscado por estar en el banco del pueblo. Sí, luego de salir campeón y darle una alegría a la ciudad, su vida pasó al lado oculto.
"Es una reconstrucción la que estamos haciendo como comunidad tripera y es un aporte al club enorme, teniendo en cuenta el contexto que estamos atravesando políticamente los clubes, volver a poner en valor la identidad de Juan Carmelo Zerillo. No es nada más hablar de un nombre sino que es hablar de una concepción de club, hablar de un modelo de club", manifestó, impulsando, como si fuese obra de magia o mejor dicho por la sangre, los mismos valores que por aquellos años 20'.
Muchas veces nos dicen que nos parecemos a tal familiar, por pequeños rasgos, tono de voz, movimientos, peinados, formas de caminar o lo que sea. Tener encima los mismos ideas, que además promovieron un cambio histórico, es aún más particular. "Juan Carmelo pensaba al club con las diferentes disciplinas, no solamente el fútbol, como un aporte a la sociedad. Juan Carmelo además fue un político muy reconocido radical que luego termina en el peronismo y la verdad que es muy emocionante estar acá. Hay muchos hinchas que nos dicen que no conocían la historia", continuaron ambas, siendo un nombre tan veces nombrado pero que a la vez el reconocimiento no es total.
"Muchas veces este cuestionamiento de por qué lleva el nombre de Juan Carmelo Zerillo y bueno en eso estamos, trabajando en la reconstrucción de la historia de Juan Carmelo y de por qué se llama así el estadio", soslayó Victoria, tomando preguntas que llegan y orgullosa, como su familia, de poder darles respuestas a todos y justificando con las acciones de quien en su momento, cuentan, que se preocupaba por la sociedad sin importarle las escalas.
Familia acá, familia allá
"En esas investigaciones que estuvimos haciendo, la familia es muy amplia y nos nos contactamos con parte de la familia que están Salta. Nos enviaron fotos, material de Salta, y también hablando con mis tíos abuelos, que ya están grandes, buscando en los cajones, había recortes periodísticos de la época, que la verdad que todos los habían conservado con mucho, cariño y pudimos, como rompecabezas, armar un poco la trama", resaltó Camila.
No solo fútbol
"Tuvo la gestión del Bosque, estas tierras que nos dan identidad, pero también no solamente poniendo foco en el estadio y en lo que es la techada, que fue una construcción época para toda Latinoamérica en ese momento, sino que también poniendo foco en esto de por ejemplo en rugby en esa época, las mujeres en participando en el club, así que fue un revolucionario para para ese momento", prosiguió.
Disfraz y exilio
"Y lamentablemente esto termina con la Década Infame en los años 30, él siendo perseguido político y teniendo que irse para para preservar al club. Él renuncia a la presidencia de Gimnasia después de un año y pico porque era irigoyenista, entonces al ser perseguido político decide renunciar para preservar a Gimnasia", recordó una de sus bisnietas. "En ese momento y ahí se exilia, en el Uruguay, y la leyenda cuenta disfrazado de mujer, y luego vuelve a lo politico. Pero pero bueno, no pude seguir digamos con la tarea en Gimnasia así que se vuelca más a lo político", detalló.
La historia de cien años del estadio, de casi el mismo tiempo de sus inicios como Presidente, de cumplirse casi 50 de que lleva su nombre y demás detalles, en una charla de algunos minutos y que quedaron detalles, muchísimos, en el tintero. "Es importante saber esta historia, que fuimos corrompidos en un momento por por intenciones foráneas y ahora queda recuperar esta idea de un club integrado, de un club jerarquizado en todas sus disciplinas. Para nosotros es lo más grande que hay porque no somos una empresa, somos familia, somos identidad, así que bueno... ¡Vamos, Gimnasia y Esgrima, vamos, Gimnasia!", cerraron las Zerillo.
Como si fuese una tarde más, pero en su centenario, Zerillo dijo presente en el Zerillo y se hizo oir. Ya sin tener que escapar de su historia, sin tener que ocultarse, sin tener que explicar por qué hizo tal cosa. Simplemente Zerillo fue Zerillo, gracias a las Zerillo y todos los Zerillos.