Luego que Cristian Jerónimo cuestionara públicamente a Máximo Kirchner, Axel Kicillof buscó rápidamente cerrar filas con el triunvirato de la Confederación General del Trabajo (CGT) para encontrar un fuerte apoyo a sus pretensiones de llegar a la presidencia en 2027.
En ese marco de situación, a principios de esta semana Axel Kicillof recibió a los Moyano del gremio de Camioneros (padre e hijo) y al secretario general de la CGT Octavio Argüello, en un encuentro del que también participó el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, el nexo entre el gobernador y el mundo sindical.
La idea de la reunión es consolidar el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en el área laboral de la mano de los sindicatos más representativos (también lo hatá con UPCN), así como ya se hizo con Educación, Ciencia y Universidad, y Salud.
Negociando la banca de la CGT
Pero para poder avanzar con fluidez en esta dirección, deberá limar asperezas con los Moyano (familia de la que Claudio Tapia -actual titular del CEAMSE- fue parte al ser exyerno de Hugo) especialmente con Pablo, con quien se encuentra en conflicto por la recolección de basura en algunos municipios de la Costa bonaerense.
Teniendo en cuenta esta situación cuando el próximo 28 de mayo comience el Congreso Bonaerense del Trabajo en Mar del Plata, que tendrá el cierre a cargo de Axel Kicillof, el gobernador podría sentarse junto a los Moyano y otros referentes gremiales que fueron invitados al evento.
Por lo pronto, Axel Kicillof estará este viernes en la provincia de Córdoba, buscando medir su llegada en una provincia donde el apellido Kirchner se convierte en una herramienta piantavotos a la hora de una elección. En el territorio comandado por Martín Llaryora, el bonaerense buscará cumplir con la dificil tarea de sumar adeptos a su causa. Para ello, se reunirá con el ex titular de la CGT y actual secretario general del gremio de Sanidad, Héctor Daer, y juntos cerrarán el 61º Congreso Nacional de FATSA en la ciudad de La Falda, Córdoba.
Agrandando la grieta
Tal y como marcamos más arriba, la alianza entre Axel Kicillof y los popes de la CGT mueve sus fichas en la interna del peronismo y el gobernador apoya sus pretensiones en la sede de calle Azopardo, buscando agrandar la grieta que abrió el triunviro Cristian Jerónimo cuando disparó con munición gruesa “¿Quién es Máximo Kirchner para decirnos a la CGT qué es lo que tenemos que decir o dejar de decir? Es un compañero más. ¿Qué es, un mesías?“.