En 1949, el mitólogo estadounidense Joseph Campbell publicó El héroe de las mil caras, obra en la que desarrolló la teoría del “viaje del héroe”, una estructura narrativa presente en distintas culturas y civilizaciones para explicar cómo ciertos personajes terminan representando valores colectivos.
En Estudiantes, donde la Copa Libertadores ocupa un lugar casi identitario dentro de la historia del club, esa idea parece repetirse constantemente. Porque más allá de los resultados, el hincha suele construir vínculos especiales con aquellos futbolistas capaces de aparecer en las noches más difíciles, las que exigen personalidad, jerarquía y carácter competitivo.
Muslera Cusco Libertadores
Muslera se convirtió en la figura de Estudiantes tras atajar siete disparos al arco
Y hoy, tanto Muslera como Palacios empiezan a ocupar ese lugar. Partido tras partido, ambos se transforman en piezas centrales para sostener el buen presente del equipo en el plano internacional. Uno desde el arco y la experiencia; el otro desde el desequilibrio, la conducción y los goles.
Tiago Palacios brilla en la Libertadores
Con el gol frente a Cusco, Palacios llegó a tres tantos en cuatro partidos de Copa Libertadores y se consolidó como una de las principales figuras ofensivas del equipo. Además, también fue clave en la jugada previa al empate ante Flamengo, iniciando la recuperación y el centro atrás que derivó en el cabezazo de Farías y posteriormente en el gol de Carrillo.
Tiago Palacios Gol en Cusco
Tiago apareció nuevamente frente a Cusco y fue vital en el empate de Estudiantes
PRENSA EDLP
Más allá de las estadísticas, el uruguayo transmite la sensación de poder cambiar un partido con una sola intervención. En un Estudiantes que todavía busca regularidad desde el juego, su influencia futbolística y emocional crece fecha tras fecha. Y si mantiene este nivel, no parece muy alejado imaginar que varios clubes lo vengan a buscar en el próximo mercado de pases.
Ahí aparece también el gran interrogante para Estudiantes: cuánto tiempo podrá sostener a un futbolista que hoy parece indispensable. Porque más allá de contar con variantes ofensivas, perder a Palacios implicaría desprenderse de uno de los pocos jugadores capaces de resolver partidos importantes desde el talento individual.
San Fernando Muslera merece una estampita
Otra vez Muslera. Otra vez Fernando. Otra vez el arquero uruguayo sosteniendo al equipo cuando más lo necesitaba. El experimentado golero tuvo un primer tiempo impecable y evitó que Estudiantes se fuera al descanso con una diferencia mucho mayor en contra.
Tanto los jugadores como el cuerpo técnico señalaron después del encuentro que el equipo sintió muchísimo la altura durante la primera parte. En zona mixta, Mikel Amondarain explicó: “Nos pegó bastante en el primer tiempo la altura. Estábamos ahogados, normal, como les pasa a todos”.
En ese contexto apareció la experiencia de Muslera. El uruguayo atraviesa uno de los mejores momentos desde su llegada al club y volvió a demostrar una jerarquía pocas veces vista en el fútbol argentino actual. Luego del empate frente a Flamengo ya había dejado una frase que resume parte de su presente: “Cortizo, Iacovich y Borzone son los que me empujan, me pusieron de vuelta en la Selección. Les decía: ‘vengo a estar más tranquilo y ustedes me hicieron rejuvenecer’”.
San Fernando Estampita
Fernando Muslera se convierte poco a poco en un simbolo dentro del equipo de Alexander Medina
En Copa Libertadores dijo presente varias veces y en dos por una cuestión de azar, después de grandes atajadas de Fernando Muslera, el pincha inmediatamente convirtió el gol que necesitaba. Frente a Cusco después de un gran remate desde mitad de cancha, el arquero llegó con lo justo y mantuvo la pelota viva, que luego después de un pelotazo de Gonzalez Pirez y un error en el fondo peruano, donde Facundo Farías aprovecharía para marcar el 1-0.
Pero la imagen que probablemente quede grabada en la memoria del hincha es la doble atajada a partir del mano a mano de Bruno Henrique donde desde el piso, Muslera se recompuso y se hizo aun más grande tapando el rebote. Por si fuera poco esa jugada a partir de un despeje termina en el recordado gol de Carrillo.
En Estudiantes, las noches de Copa nunca son solamente partidos. Son escenarios donde algunos futbolistas empiezan, poco a poco, a transformarse en símbolos.