"Los muñecos son centros de reunión para la gente del barrio, que inicia con la planificación, proyección, construcción y hasta la quema, pero, además, también lo es para el resto de los ciudadanos de La Plata que recorren cada barrio de la ciudad para observar los muñecos que van a ser quemados el día 31, en víspera del año nuevo", manifestó la legisladora.
Cabe señalar que no es la primera vez que la iniciativa ingresa en la Legislatura. Iañez presentó este mismo proyecto en 2024, pero al no ser tratado por el cuerpo durante dos períodos, perdió estado parlamentario, por lo que insistirá nuevamente en este 154° período de sesiones ordinarias.
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La quema de muñecos en La Plata
La quema de muñecos de fin de año en La Plata es una de las tradiciones más emblemáticas de la ciudad. Cada 31 de diciembre por la noche, distintos barrios construyen grandes figuras hechas de madera, cartón y papel, que luego son incendiadas para despedir el año viejo y dar la bienvenida al nuevo. La práctica combina trabajo comunitario, creatividad artística y celebración popular, convirtiéndose en un ritual profundamente arraigado en la identidad platense.
El origen de esta costumbre se remonta a inmigrantes europeos, especialmente españoles e italianos, que trajeron consigo tradiciones vinculadas a la quema simbólica de figuras para cerrar ciclos. Con el tiempo, en La Plata la práctica evolucionó y adquirió características propias: los muñecos crecieron en tamaño, complejidad y espectacularidad, incorporando estructuras cada vez más elaboradas, efectos de pirotecnia y temáticas que van desde personajes populares hasta críticas sociales y políticas.
En la actualidad, la quema de muñecos es también un evento cultural y turístico que convoca a miles de personas. Vecinos organizados durante meses trabajan en cada construcción, generando un fuerte sentido de pertenencia barrial. A su vez, el municipio suele regular la actividad para garantizar condiciones de seguridad, lo que no impide que la tradición conserve su esencia: un momento colectivo en el que el fuego simboliza el cierre de una etapa y la esperanza de renovación.