Feliz Domínguez: todo lo que sufrió Gimnasia para volver a sonreír un domingo de clásico

El Lobo cortó una racha de casi 6500 días, entre un descenso, final y pelea de títulos

El Editor Platense | Fernanda Verdeslago Wozniak
Por Fernanda Verdeslago Wozniak
20 de marzo de 2023 - 18:29

Era el 3 de febrero del 2010. Gimnasia ganaba por 3-1 ante Estudiantes y se recuperaba de nueve clásicos sin ganar (luego del 4-1 en 2005). Era un Siglo XXI que cambió con la llegada de Juan Sebastián Verón, como lo afirmó Gastón Sessa días atrás. Antes del 2006, el Lobo había ganado cinco sobre 12 (perdió cuatro y empató tres). Después de aquel año, pasaron casi 18 años, 26 clásicos y sólo una victoria oficial de Gimnasia.

En Gimnasia no sabían que aquel error de Agustín Orión y acierto de Juan Ezequiel Cuevas iba a ser el último gran grito sin temor a que haya posibilidad de empate en los minutos finales. Gimnasia no solo aquella vez ganaba por última vez, sino que empezó a construir una historia junto a Estudiantes en la cual el final empezaba a ser el mismo.

https://www.youtube.com/watch?v=ARoyTVLbN04

Gimnasia no pasaba un feliz domingo desde el 12 de junio del 2005 y aquel impase de 2010. Fueron 25 clásicos sin festejos, con alegrías momentáneas que no terminaban de cerrarse. Con el grito atragantado y encima no solo no poder celebrar sino que Estudiantes estaba en una sintonía totalmente distinta: dejaba atrás una década como la de los 90' oscura, empezaba equilibrarse y salía campeón tras aquellos festejos de los 80'. Era dos veredas totalmente distintas: Gimnasia no solo sufría por no ganar, sino porque Estudiantes sabía cómo.

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Foto: Marina Espeche.

Infelices 26 domingos

16 domingos (porque hubo clásicos en ocho sábado y dos miércoles), 6489 días, un total de 17 años, 9 meses y 7 días. Caer en una debacle donde durante tres años seguidos, desde 2009 a 2011, jugó partidos para no perder la categoría. Contó con el regreso de Guillermo Barros Schelotto, uno de sus ídolos y uno de los últimos campeones, en la Copa Centenario, y no lo pudo disfrutar totalmente como pasó con Verón y compañía en Estudiantes.

Vivió cómo Estudiantes planificaba su nuevo estadio y tomaba forma, de a poco pero lo lograba cuando por 60 y 118 había dificultades para ser local en el Juan Carmelo Zerillo y había fuerte enojo por serlo en el Estadio Único. Descendió de categoría y jugó la B Nacional por dos años. Estudiantes vendía a jugadores por millones y millones de dólares, mientras que la economía del Lobo de a poco se ponía roja.

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Foto: Marina Espeche.

Sí, en el medio Gimnasia logró una histórica victoria porque superó 3-1 a uno de los mejores Estudiantes de la historia: venía de ganar la Copa Libertadores, jugarle de igual a igual y casi ganarle al Barcelona de Messi y pelea todo tipo de competencia (Sudamericana y hasta fue campeón en 2010). Era como un vaso de agua en medio del desierto.

Gimnasia resurgió y ascendió, con todo. Peleó torneo en 2014, volvió a las copas internacionales y regresaba para jugar clásicos. Sin embargo, los resultados le eran adversos: no solo a nivel local sino también en aquel histórico cruce por Copa Sudamericana.

Entre empates, aquella edición de Copa Argentina 2018 que lo tuvo en una final y un juego que se aceitaba. Igual Gimnasia tenía el clásico cada un año o dos por temporada y quedaba cerca. Fue el 2016 con goles de Gata Fernández en dos ocasiones y otro de Auzqui en donde El Lobo por última vez era superado ampliamente. Tras aquella tarde, tres empates 0-0 y misma cantidad de derrotas por la mínima. La última, una tarde que hasta con el mismísimo Dios del fútbol no pudo.

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Foto: Marina Espeche.

Si en charlas estaba entre los hinchas de Gimnasia, nombrar al clásico era tomado como "algo imposible aunque llegue Messi o Maradona". Nombrar y contar con tales en el fútbol de nuestra ciudad era aún más que difícil, pero el 2019 dejó atrás a los imposibles. Diego Armando Maradona llegaba al Lobo y a los dos meses tenía un clásico. La Plata se paralizó más de la cuenta, y Estudiantes no solo extendió la racha sino que le ganaba a Gimnasia con Maradona.

Aquel partido con el 10 en el banco fue el último hasta el regreso del clásico en medio de la pandemia: un año y cinco meses tuvieron que esperar ambas hinchadas para disfrutar de un derby. Y ese año ampliaba aún más el historial favorable para el Pincha. Llegaba a la década redonda, y le sumaba que ya tenía estadio para jugar sin mudarse. Era todo redondo: UNO, sin perder clásicos y saber cómo jugarlos para no perder. Muchos de sus jugadores nunca habían caído, hinchas que no sabían lo que era perder y un Juan Sebastián Verón que aunque no estaba en la cancha llevaba su segunda etapa como Presidente de Estudiantes.

https://youtu.be/tEAquTUPims

Y volviendo al paralelismo con el agua en el desierto, Gimnasia pasó los últimos cuatro años con un vaso con agua frente a sus ojos, servido en la mesa pero sin poder agarrarlo con la confianza plena. Estudiantes, cada vez con más experiencia de qué hacer con Gimnasia más que cómo ganar por sí mismo estiraba por centímetros el vaso para que el Lobo no pueda tomar.

Feliz Domínguez

Por todo eso que pasó Gimnasia lo festejó como tal en el estadio, en las calles aledañas, por las diagonales del casco urbano y la de los barrios. Por las cervecerías en donde estuvieron algunos jugadores que horas atrás sufrían como los hinchas. Donde se escucharon bocinazos por diferentes esquinas hasta altas horas de la noche y también durante hoy lunes. Desde hoy lleva 1234 días sin perder clásico, algo que durante casi 20 años le fue un karma.

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No fue solo un clásico para Gimnasia, fue tener una semana en donde ver que el domingo volvía a ser un feliz Domínguez. Y desde Estudiantes, Guido Carrillo lo dejó claro: "Hacía mucho que no se perdía, pero es un golpe de realidad; hay estar alertas y seguir trabajando". Así, La Plata después de años pudo contar con alegrías de unos, de otros y saber que los empates serán algo del pasado.

¿Quién iba a decir que Gimnasia iba a necesitar para romper la racha de los domingos, el día de la semana que más llegó a sufrir en las últimas décadas, a un Domínguez en su máxima expresión? Domínguez hasta el momento -junto a Lescano y Miramón- no perdió clásicos ni en Juveniles, Reserva o Primera. Ningún benjamín... ¡Feliz, Domínguez!

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