París, la ciudad que hoy lleva adelante la nueva edición de los Juegos Olímpicos. Hace solo 20 años, la capital que pudo ser sede fue la nuestra: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sí, como leíste. Pudo no haber sido Atenas, sino Buenos Aires. Así le fue a los griegos, crisis en 2008. Nosotros salíamos de una y tardamos un poco más para entrar en otra. Pero estaba todo pensado, hasta había un Corredor Olímpico.
La primera vez que estuvimos cerca fue en 1925, cuando se eligió en Praga la sede para los de 1936: Berlín, los posteriormente capital del régimen nazi, venció 43-16 a nuestra Buenos Aires (por encima de Alejandría, Colonia, Dublin, Frankfurt, Helsinki y Nüremberg). 10 años después no se pudo hacer la reunión y tampoco hubo Juegos en 1944. Fue Roma en 1949 la posibilidad más cercana, superando a Los Ángeles, Detroit, Chicago, Minneapolis, San Francisco y Filadelfia y a México DF, pero Melbourne ganó 21 a 20. 1963 fue la anterior previo a esta época: México se llevó los laureles para 1968, dejando como última a Buenos Aires por debajo de Lyon y Detroit.
El Gobierno de Carlos Saúl Menem soñó con Buenos Aires como sede de los Juegos. Claro, era el mismo deseo que tuvo Marcelo Torcuato de Alvear, Juan Domingo Perón y Arturo Umberto Illia. El riojano más famoso se pensaba con un tercer mandato, y hasta se candidateó (Kirchner terminó ganándole). En septiembre de 1997 se terminó eligiendo, en Lausana, Suiza, que Atenas sea la sede tras ganarle a Roma por 66 votos contra 41. Y entre las cinco grandes posibilidades estaba Buenos Aires.
Además de Atenas y Roma, en rondas anteriores estuvieron las ciudades de Estocolmo, Ciudad del Cabo y Buenos Aires. Sí, Buenos Aires pudo haber sido y hasta tuvo en el primer y segundo sorteo. A tal punto que dejó atrás metrópolis como Estambul (Turquía), Lille (Francia), Río de Janeiro (Brasil), San Juan (Puerto Rico), San Petersburgo (Rusia) y Sevilla (España). Los edificios se hicieron, la villa olímpica iba a estar en Puerto Madero y el pebetero olímpico en el Monumental de River Plate.
Siendo miembro fundador del Comité Olímpico Internacional tiene la particularidad que se repite en Hungría, Nueva Zelanda y República Checa: acreedores del COI pero todavía nunca sede. Aunque hubo un mimo, en 2018: los Juegos Olímpicos de la Juventud. Algo es algo.