Javier Milei volvió a cargar contra el periodismo y la guerra parece no tener vuelta atrás. Mientras tanto, el Gobierno sigue acumulando enemigos
PorAndrés Paez
4 de abril de 2026 - 14:00
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Javier Milei contra todos
La reciente amenaza del presidente Javier Milei de declarar al periodismo como organización terrorista no es un hecho aislado. El líder libertario mantiene un ferviente encono con los comunicadores, en especial con aquellos que osan criticar sus políticas o indagar en los cada vez más evidentes casos de corrupción que rodean al Gobierno.
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La supuesta maniobra orquestada por el servicio de inteligencia ruso para desprestigiar al gobierno argentino allá por 2024, y difundida en las últimas horas gracias al aporte de la SIDE, sirvió como fusible para encender nuevamente la furia presidencial contra el periodismo.
Según los reportes, Rusia habría pagado 283.000 dólares a medios nacionales para que hablen mal de Milei. Más allá de la cifra, que muchos compararon con los gastos de Manuel Adorni en alguna que otra propiedad, el hecho abrió otro frente de batalla para el presidente de los mil enemigos.
Javier Milei contra todos
Desde que irrumpió en la escena política nacional, Javier Milei se destacó por declararle la guerra a un sinfín de enemigos.
El primer gran rival del economista experto en crecimiento con o sin dinero fue la inflación. A juzgar por los datos -cada vez más discutidos- del INDEC, esa batalla tuvo un relativo éxito, a pesar del alto costo social que acarreó, estancándose alrededor del 3% mensual pero con promesas de llegar a cero en los próximos meses.
Otro gran enemigo del mandatario es lo que denominó “la casta”. El término, en tiempos de campaña, abarcaba a aquellos funcionarios públicos que “viven del Estado”, pero poco a poco fue mutando hasta prácticamente reducirse a cualquier expresión opositora. Poco duraría un debate sobre “la casta” después de analizar, por ejemplo, los millonarios préstamos en dólares que otorgó el Banco Nación a dirigentes libertarios.
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Como se dijo, el periodismo es uno de los principales blancos del presidente y su troupe, al punto de haber establecido una nueva sigla al alfabeto libertario: NOLSALP (No odiamos lo suficiente a los periodistas). En su cuenta de X, siempre frenética e hiperactiva, Milei mantiene fijado desde el 2 de marzo de 2025 un posteo contra el Grupo Clarín, a quien renombró como “la gran estafa argentina”. Es sólo un botón de muestra de las infinitas peleas que el presidente mantiene con periodistas de todos los colores.
La lista de enemigos se engrosa si se suman a las personas con discapacidad, jubilados, estudiantes, docentes, sindicalistas, dirigentes deportivos, miembros de la comunidad LGBT, empresarios, economistas (a.k.a. empresaurios y econochantas), artistas populares y varios etcéteras. Todos estos sectores comparten algo en común: lejos de festejar cada una de las declaraciones y cada una de las medidas gubernamentales, levantan la voz cuando ven amenazados sus derechos. Y levantar la voz, para el Gobierno que hizo de la libertad una bandera, es una afrenta imperdonable.
Los enemigos fronteras afuera
Si alguien pensó que con tantos enemigos dentro del país era suficiente, Milei se encargó en los últimos tiempos de desafiar esos límites. El alineamiento incondicional con Estados Unidos e Israel ubicó a Argentina en una posición internacional inédita.
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Venezuela, Cuba, Rusia, y ahora Irán, pasaron a ser malas palabras para la administración nacional. La última medida al respecto fue declarar “persona non grata” a Mohsen Soltani Tehrani, el encargado de negocios de Irán en Argentina. El paso previo fue afirmar, sin pelos en la lengua, que Irán es enemigo de Argentina, lo que motivó una dura respuesta del gobierno persa y que podría generar consecuencias diplomáticas más que complejas.
Tal vez porque sus productos a bajo costo ayudan a mantener a raya a la inflación, China, por el momento, se viene salvando.