El INDEC difundirá este martes el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero, que habría mostrado una leve desaceleración respecto al cierre de 2025, en un contexto atravesado por la postergación del nuevo índice de medición de la inflación y la salida de Marco Lavagna del organismo.
Según estimaciones privadas, la inflación del primer mes del año se habría ubicado por debajo del 2,8% de diciembre, aunque todavía por encima del 2%, interrumpiendo parcialmente la tendencia alcista que se consolidó desde mediados del año pasado. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyectó una suba del 2,4% en enero y una inflación interanual del 22,4% para todo 2026.
Consultoras como Equilibra y EcoGo ubicaron la variación mensual entre el 2,2% y el 2,5%, con fuertes incrementos en alimentos, especialmente verduras, y aumentos más moderados en carnes. También se destacaron subas en restaurantes y hoteles, salud y bienes y servicios varios.
Desde Libertad y Progreso estimaron una inflación del 2,6% y una interanual superior al 32%, aunque anticiparon una posible desaceleración a partir de febrero. En tanto, el relevamiento de C&T para el Gran Buenos Aires marcó un alza del 2,4%, con alimentos y bebidas como el rubro de mayor impacto.
El dato oficial se conocerá el martes 10 de febrero y será clave para evaluar si efectivamente comienza a revertirse la dinámica inflacionaria de los últimos meses.
Inflación: se postergó el nuevo índice
Tras la renuncia de Marco Lavagna, el ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó que se demorará la puesta en marcha de la nueva metodología para medir la inflación, que estaba prevista para enero. hasta que el proceso de desinflación muestre una consolidación firme.
El funcionario señaló que la decisión busca evitar interpretaciones erróneas en un contexto de caída de los precios. “Vamos a mantener el índice vigente hasta que la desinflación esté consolidada. Estamos muy confiados en que la inflación va a bajar y no queremos alimentar especulaciones”, sostuvo.
El ministro también se refirió a que, si bien se venía trabajando en la nueva medición, desde el Gobierno consideraban que su implementación debía darse una vez estabilizado el proceso desinflacionario. Recordó además que, a mediados del año pasado, las expectativas inflacionarias eran más favorables, pero que distintos factores políticos afectaron el crecimiento, el riesgo país y la evolución de los precios.