Transporte.

Micros: otro aumento y más usuarios afuera

El gobierno de la Provincia autorizó un aumento del 11,6% en los micros, que rige desde este lunes. En lo que va del año, cayó un 20% la cantidad de pasajeros

El Editor Platense | Andrés Paez
Por Andrés Paez
4 de mayo de 2026 - 10:30

El aumento del 11,6% en el boleto de los micros de la Provincia, autorizado por la administración de Axel Kicillof y en vigencia desde este lunes, volvió a poner en relieve el costado cotidiano de la crisis: viajar en bondi es casi imposible para el bolsillo de la mayoría. En La Plata, el boleto mínimo supera los $1000.

Si bien el aumento en la tarifa del transporte público ya pasó a formar parte de la cotidianeidad de los platenses, este último incremento es noticia por la magnitud. En los últimos meses, se venía contemplando la inflación, más un 2% adicional. En mayo, además, se implementó un aumento extra por el salto en el precio del combustible.

De esta manera, para los usuarios con SUBE registrada, el boleto mínimo en la región se fue a $1162,91. Para los recorridos de entre 6 y 12 km, que es el que recorren la mayoría de los trabajadores y estudiantes de La Plata, Berisso y Ensenada, cada viaje ya cuesta $1298,20. En este segmento, y sin considerar combinaciones de líneas, el costo mensual de trasladarse supera los $50.000.

La frecuencia de los micros comenzaría a normalizarse

Como contó El Editor Platense días atrás, las cámaras empresarias del transporte público automotor de pasajeros del AMBA se declararon en estado de emergencia ante el fuerte impacto del aumento del combustible y la falta de definiciones oficiales sobre cómo se afrontarían los mayores costos operativos.

Por tal motivo, apelaron a "medidas de racionalización", reduciendo la frecuencia hasta en un 30% y ocasionando innumerables trastornos a los usuarios. En ese contexto, las empresas advirtieron que la situación era “insostenible” y que, de no mediar soluciones en el corto plazo, se verán obligadas a profundizar las medidas de ajuste en los servicios de micro.

La respuesta del Ministerio de Transporte, autorizando una corrección en la tarifa, supone una rápida normalización del servicio, que ya perdió un 20% de pasajeros en el primer cuatrimestre del año.

Una bola de aumentos y una economía delicada

El aumento del transporte público suma presión sobre un escenario económico ya tensionado por la caída de la actividad y el deterioro de los ingresos. La suba, que impacta directamente en el gasto cotidiano de miles de familias, se da en un contexto en el que los salarios aún no logran recomponerse y el consumo continúa en retroceso.

El dato cobra mayor relevancia si se lo pone en relación con los indicadores que viene difundiendo el INDEC. La industria arrastra caídas significativas en los primeros meses del año y la construcción no logra consolidar una recuperación, mientras que las proyecciones privadas para marzo no terminan de mostrar un cambio de tendencia claro. En paralelo, el mercado laboral exhibe señales de desgaste, con aumento de la desocupación y mayor peso de la informalidad.

En ese marco, el incremento en el costo del transporte no sólo tiene un efecto directo sobre el poder adquisitivo, sino que también puede profundizar la dinámica contractiva. Con una parte mayor del ingreso destinada a gastos fijos como tarifas y movilidad, se reduce el margen para el consumo en otros rubros, profundizando una crisis que golpea a cada vez más vecinos.

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