La zona
oeste de la ciudad, alejada del centro y de todo tipo de urbanización, resulta
un blanca fácil para los delincuentes; sin cámaras de seguridad, sin casas alrededores
y, en ocasiones, amplias sumas de dinero, hace que los hampones ataquen a los
vecinos y escapen con sin ser detectados. Eso fue lo que padeció una familia de
la localidad de Etcheverry, que fue víctima de una salvaje entradera.
Según
trascendió, el violento episodio tuvo lugar en la zona de 53 y 303, hasta donde
llegaron tres delincuentes armados y tomaron por sorpresa a los damnificados, a
quienes redujeron con armas de fuego y les exigieron que les entregaran todos
sus ahorros. Luego, los ataron de pies y manos con precintos, para después
darles un par de golpes y así obligarlos a hablar.
De esta
manera, se hicieron con un total de 5 mil dólares, lo que da una suma superior
a los tres millones y medio de pesos si se toma en cuenta el tipo de cambio
actual. Además, se apoderaron de otros elementos de valor, pero sin lugar a
dudas lo más llamativo fue que se llevaron al perro Samoyedo de la familia,
tras lo cual se subieron en el Peugeot 206 de las víctimas y lo usaron para
darse a la fuga del lugar sin despertar sospechas.
Ya sin la
presencia de sus captores, avisaron al 911 y la Policía desplegó un operativo
cerrojo en las inmediaciones, encontrando el auto abandonado pero sin rastros
de los ladrones. Hasta el momento, se desconoce cómo hicieron para ingresar,
por lo que los peritajes y análisis de las cámaras de seguridad del lugar y alrededores
serán clave para esclarecer el caso.
Interviene
la comisaría Decimoquinta y la Unidad Funcional de Instrucción en turno, que
impartió las directivas correspondientes y caratuló el episodio como "robo
calificado por el empleo de arma de fuego".