“La presente no tiene como finalidad manifestarnos en contra del régimen de internado (...) sino contribuir de manera respetuosa y constructiva a su mejor organización y funcionamiento”, expresaron en la nota que deberá recaer sobre el ministro de Justicia de Axel Kicillof, Juan Martín Mena, y al jefe del SPB, Xavier Areses.
Baños, techos rotos y falta de agua caliente: los primeros reclamos
Uno de los puntos centrales del escrito estuvo vinculado a la infraestructura. Según señalaron los alumnos, en la compañía femenina habría apenas cinco baños para más de 130 cadetas, algo que consideraron “insuficiente para la rutina diaria” y los horarios ajustados que impone el internado.
También mencionaron problemas edilicios en ese sector. De acuerdo con la nota, el techo habría sido reparado meses atrás, pero seguiría presentando desprendimientos. “Esto evidencia que la solución implementada no ha sido suficiente y representa un riesgo”, sostuvieron.
A eso sumaron reclamos por las taquillas. Afirmaron que varias estarían rotas, otras serían demasiado chicas y algunas incluso se encontrarían dentro de baños, algo que dificulta a la hora de guardar pertenencias en condiciones adecuadas. “Muchas se encuentran en condiciones precarias y se rompen con facilidad”, indicaron. Y agregaron: “En algunos casos, están ubicadas dentro de los baños”.
En la misma línea, indicaron que los espacios destinados a guardar calzado no alcanzarían para la cantidad de estudiantes y que sectores pensados para dos personas hoy deberían compartirse entre cuatro.
Otro de los planteos tuvo que ver con servicios básicos. Los cadetes sostuvieron que el sistema de agua caliente no funciona y que muchos alumnos no podrían bañarse con normalidad. El problema, remarcaron, podría sentirse todavía más con la llegada del invierno.
“El funcionamiento del calefón es deficiente, lo que provoca que gran parte de los alumnos no pueda acceder a agua caliente”, escribieron.
Además, señalaron que algunos baños presentarían obstrucciones frecuentes, lo que complicaría aún más la higiene cotidiana dentro del establecimiento.
La comida, otro eje sensible en el SPB
La alimentación fue otro de los temas que aparecieron con fuerza en la nota. Los estudiantes afirmaron que en varias oportunidades la cantidad de comida sería escasa frente al desgaste físico diario que exige la formación.
También hablaron de presuntas irregularidades en la preparación de algunos alimentos, lo que podría afectar la salud y el rendimiento de los aspirantes. “Se han detectado muchos casos de alimentos en condiciones inadecuadas de cocción o preparación”, agregaron.
A la vez, denunciaron que dietas especiales no siempre serían contempladas. Entre los ejemplos mencionaron el caso de una alumna celíaca que necesitaría comida apta y también situaciones vinculadas a dietas vegetarianas. “La falta de alimentación apta para una compañera celíaca constituye un riesgo directo para su salud”, señalaron.
Dentro del escrito hubo además un planteo que excede lo material. Los cadetes pidieron que se evalúe habilitar el uso de teléfonos celulares durante unos 20 o 30 minutos una vez por semana para poder comunicarse con sus familias.
Según expresaron, eso podría ayudar desde lo emocional en un régimen exigente, de encierro parcial y adaptación constante. “Solicitamos se evalúe la posibilidad de habilitar un espacio de comunicación con nuestras familias”, indicaron.
Un malestar que iría más allá de la Escuela del SPB
Lo ocurrido en la Escuela de Cadetes no sería un hecho aislado. Distintas fuentes internas aseguraron a El Editor Platense que se vienen marcando desde hace tiempo problemas más amplios dentro del SPB, que excederían al ámbito formativo y alcanzarían a distintas áreas operativas y administrativas.
Entre los cuestionamientos aparece el deterioro salarial, una queja repetida entre agentes y personal penitenciario. En ese sentido, desde sectores internos aseguran que “los salarios están deteriorados y la situación económica del personal es cada vez más crítica”.
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También se mencionan recargos permanentes por falta de personal, guardias extensas y una sobrecarga que suele recaer sobre los escalafones más bajos. “Mientras la tropa sostiene el sistema con recargos constantes por falta de personal, condiciones cada vez más exigentes y un desgaste creciente”, señalaron en uno de los reclamos acercados a este medio.
En paralelo, hay críticas a la conducción del organismo por la falta de respuestas visibles ante problemas que, según afirman, serían conocidos puertas adentro. “Directores generales, subdirectores generales, jefes de complejos, secretarios, directores, subdirectores y jefes de sección no pueden alegar desconocimiento”, expresaron.
Además, sostienen que muchas de las fallas ya no responderían a hechos que suceden de manera aislada, sino que se vienen arrastrando y acumulando. “No es un problema aislado. Es un problema estructural”, remarcaron.
Otro de los cuestionamientos apunta a que la mayor carga recaería siempre sobre el personal subalterno. “Quienes tienen la responsabilidad de conducir no solo no corrigen estas fallas, sino que trasladan el peso a los de abajo. Ponen más recargos, más exigencias y más castigo”, indicaron.
Recursos Humanos, otro foco de quejas
Otra dependencia señalada por trabajadores sería el área de Recursos Humanos. Allí, según distintas fuentes, existirían demoras en trámites, poca claridad en descuentos salariales, dificultades con ascensos y problemas administrativos que terminan impactando directamente en la carrera del personal.
“Hoy el agente no sabe qué le descuentan, no puede controlar su salario, no puede dar de baja servicios”, señalaron desde sectores críticos de la fuerza. También advirtieron que muchas veces el personal “ni siquiera puede defenderse frente a decisiones que afectan directamente su carrera”.
Según esas fuentes, el problema central no estaría en los sistemas administrativos, sino en la forma en que se aplican. “No es un problema técnico, es un problema de gestión”, resumieron.
En la misma línea, cuestionaron presuntas demoras en ascensos, reconocimientos tardíos y medidas que podrían afectar la antigüedad del personal. “El problema no es la norma, es cómo se aplica”, sostuvieron.
Además, remarcaron que decisiones sensibles como traslados o movimientos internos también generarían malestar. Y concluyeron con una definición contundente: “Recursos Humanos debería ser el área que garantice derechos, ordene la administración y dé respuestas. Hoy, en la práctica, es el principal foco de conflicto dentro del SPB”.