"Creíamos en la militancia".

Doloroso relato de las víctimas de abuso en la Legislatura bonaerense

Víctimas de La Plata dieron detalles sobre cómo los detenidos por abuso sexual las captaban por la militancia y las trasladaban a la Legislatura Bonaerense

14 de enero de 2026 - 16:03

La trama que investiga a dos empleados de la legislatura bonaerense por captar a víctimas y someterlas a "favores sexuales" continúa, los implicados están detenidos desde el 29 de diciembre tras haber sido denunciados por, al menos, cinco personas y ahora, tres de las víctimas brindaron detalles escalofriantes sobre el modus operandi.

Vale recordar que los acusados son Nicolás Daniel Rodríguez y Daniela Silva Muñoz, militantes y referentes del Movimiento Ciudadano La Capitana y empleados de la planta permanente del Senado de la provincia de Buenos Aires, sitio donde habrían ocurrido reiterados hechos de abuso, manipulación y sometimiento, en un contexto marcado por asimetrías de poder. La causa está caratulada "abuso sexual con acceso carnal" resalta que los ataques sexuales se llevaban adelante en la oficina 007 del mismo.

En las últimas horas, Clarín habló con tres de las víctimas -a quienes se les preserva la identidad- quienes contaron que fueron captadas a través de la militancia. Pese a tener objetivos genuinos y confiar en el puesto laboral que les otorgaban, se encontraron con una especie de secta que las sometía a realizar favores sexuales.

Cómo captaban a las víctimas los empleados del Senado

En una entrevista realizada por dicho diario se resalta que las víctimas provienen de sectores populares y de la clase media de La Plata. Todas coinciden en que se acercaron a través de la militancia y que su paso por lo que pretendía ser un buen lugar de trabajo fue un infierno. Con la detención de los implicados, avalada por la fiscal Betina Lacki de la UFI N°2, se animaron a dar detalles.

Tanto Rodríguez como Silva Muñoz eran dirigentes de su organización, conductores y quienes brindaban formación a sus militantes, de donde fueron seleccionadas algunas de las víctimas. El hombre también se desempeñó como docente en el club Estudiantes de La Plata, de donde habría captado al menos a una joven y sería el líder de la posible secta "La Orden de la Luz", nombre con el que se comunicaba a través de mails de forma encriptada.

Los abogados de las damnificadas, Ignacio Fernández Camillo y Andrés Noetzly, sostienen que todo el mecanismo era marcado por una relación de poder asimétrica que se convertía en sometimiento.

La palabra de las víctimas de abuso sexual

Actualmente la más joven tiene 27 años, es oriunda de la Ciudad de Buenos Aires, estudió Ciencia Política y trabaja en el Senado bonaerense. Comenzó a militar cuando era adolescente y, según su denuncia, entre los 18 y 25 años ocurrieron estos aberrantes hechos.

“Creíamos en la militancia, en la organización, en la política como una herramienta para cambiar las cosas”, le mencionó en la entrevista a Clarín, donde además, resaltó que el abuso no sólo era físico: "Hubo un aprovechamiento de nuestras convicciones (...) Se intentó pervertir algo que para nosotras era sagrado, el compromiso militante".

Otra de las personas que se animó a hablar tiene 29 años, oriunda de Ringuelet. Cuando comenzaron los abusos tenía entre 18 y 21 años, trabajaba mientras estudiaba, hecho que le costaba sostener, por eso, remarcó que la oportunidad de ingresar a la legislatura fue una gran oportunidad: “Al principio sentís que te ven, que confían en vos, que te abren puertas”, contó.

Sin embargo, con el tiempo eso comenzó a cambiar: “No entendía bien qué estaba pasando, pero sabía que algo estaba mal. Y cuando quise decirlo, ya estaba atrapada (...) No era solo el abuso. Era el silencio, la presión, todo lo que venía después".

La tercera mujer tiene 31 años, de La Plata y actualmente trabaja en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Cuando fue sometida a abusos en su puesto laboral estudiaba Trabajo Social, pero abandonó. Tenía 20 o 21 años: “Yo era una piba llena de proyectos”, expresó y agregó: “Estudiar, militar, ayudar a otros”.

Pero estas situaciones la atravesaron rotundamente: “Nunca pude volver a sentirme segura. Viví con miedo durante muchos años”. “La detención fue un alivio. Sentí que algo se acomodaba adentro mío. No borra lo que pasó, pero nos devuelve un poco de aire”, resaltó.

"Sabemos que no somos las únicas", resaltaron las víctimas en La Plata

Callaron durante años por miedo, vergüenza y desconfianza en el sistema judicial. Ahora que los acusados están detenidos se encuentran aliviadas: "Después de tanto tiempo, sentimos que volvimos a vivir".

En tanto, aseguran que hay más víctimas: "Sabemos que no somos las únicas", por eso buscan Justicia y que no haya más víctimas de esta índole.

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