El Gobierno nacional reunió a su núcleo político más reducido en una nueva cumbre de la denominada “mesa chica”, con el objetivo de ordenar la estrategia parlamentaria de fin de año y proyectar la agenda de reformas para 2026. El encuentro fue encabezado por Manuel Adorni y contó con la participación de Karina Milei y Diego Santilli, entre otros funcionarios de primera línea, en un contexto de tensiones legislativas y negociaciones abiertas con sectores aliados.
El principal eje de la reunión fue el Presupuesto 2026, que el Ejecutivo resolvió sostener sin modificaciones pese a los cuestionamientos surgidos en Diputados y a la falta de consenso para incorporar nuevos artículos. La decisión política fue cerrar filas detrás del texto original, bajo el argumento de preservar el equilibrio fiscal y evitar concesiones que alteren el esquema económico planteado por el oficialismo.
Desde el entorno gubernamental admiten que el trámite legislativo dejó señales de fragilidad política, especialmente por la negativa de algunos gobernadores a acompañar determinados capítulos. Sin embargo, la lectura interna es que la media sanción obtenida mantiene en pie el corazón del programa económico y refuerza la idea de avanzar con el Presupuesto 2026 como columna vertebral de la gestión.
Con ese escenario, la mesa chica también avanzó en la planificación del próximo año legislativo, donde la reforma laboral aparece como prioridad inmediata. La coordinación entre Manuel Adorni, Karina Milei y Diego Santilli busca ordenar el frente político antes de un 2026 que anticipa conflictos sindicales, debates intensos en el Congreso y una disputa abierta por el rumbo económico del país.