La Cámara de Senadores de la Nación se prepara para una semana cargada de debates cruciales que podrían marcar un hito en la política argentina. Tras el reciente triunfo legislativo del oficialismo en la Cámara de Diputados, el Senado se enfrenta a la discusión de tres temas candentes que podrían confrontar el veto del presidente Javier Milei.
El primer punto en agenda es la Ley de Financiamiento Universitario, una propuesta destinada a fortalecer el presupuesto educativo del país. La ley, que busca incrementar los recursos destinados a las universidades, ha sido un tema de discusión crucial para el oficialismo, que considera esencial la inversión en educación para el desarrollo del país. Sin embargo, el futuro de esta ley está en juego, ya que Milei ha expresado su desacuerdo con el aumento del gasto público en este sector.
El segundo tema es la aprobación del régimen de Boleta Única de Papel, una medida que busca simplificar el proceso electoral y reducir los costos asociados a las elecciones. La boleta única ha sido defendida por varios sectores como una forma de mejorar la transparencia y eficiencia en el sistema electoral argentino.
El tercer y más controvertido asunto es la **derogación del DNU 656/2024**, que otorgó fondos reservados para el Servicio de Inteligencia (SIDE). Este decreto, que ha sido duramente criticado por la oposición y por sectores de la sociedad civil, otorgó una asignación de $100.000 millones a la SIDE sin la debida transparencia. La propuesta de derogación ha ganado apoyo en el Senado, con el peronismo uniéndose a la moción del radicalismo para incluir este debate en la agenda. La posible derogación del DNU marcaría un hito histórico, ya que sería la primera vez que el Congreso de la Nación revocaría un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) desde la reforma constitucional de 1994, que estableció las bases para su control legislativo.
Durante la semana pasada, el Gobierno intentó de diversas maneras entorpecer la realización de la sesión. Las tácticas incluyeron maniobras para evitar la presencia de bloques opositores, con el objetivo de que la sesión fracasara por falta de quórum. No obstante, a pesar de estos esfuerzos, se logró un acuerdo parcial en el que solo dos de los tres temas fueron consensuados. El debate sobre la derogación del DNU 656/2024 se convirtió en un punto de fricción clave, con un enfrentamiento político que refleja la tensión entre el Ejecutivo y el Legislativo.