No obstante, no todo es color de rosas, ya que el Ejecutivo llega también un poco golpeado por el escándalo de Capital Humano y los alimentos sin entregar, la turbulenta salida del ahora ex jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el fracaso del denominado Pacto de Mayo, el cual se terminó postergando.
Cambiando la sede, además de la fecha, el Jefe de Estado relanzó el postergado evento y volvió a convocar a gobernadores, ex presidentes, dirigentes sociales, sindicales y políticos de todas las fuerzas para lograr firmar un gran acuerdo.
“Quiero aprovechar este día con la bandera argentina flameando en el cielo, avanzada ya la sanción de la Ley Bases y el Paquete Fiscal para convocar a todas las autoridades políticas, los gobernadores de las provincias argentinas, los dirigentes de los principales partidos políticos, los ex presidentes de la Nación, los miembros de la Honorable Corte Suprema de Justicia, los empresarios, los trabajadores y, por supuesto, a toda la ciudadanía argentina a que nos encontremos la noche del próximo 9 de julio en Tucumán para firmar el Pacto de Mayo y finalmente empecemos juntos a dar vuelta a la página de nuestra historia”, señaló el mandatario.
“Deseo que este año sea recordado en la historia argentina como el punto de inflexión en el que volvimos a empezar a ser grandes”, cerró su discurso ante los presentes en el histórico monumento a la vera del Río Paraná.
Vale recordar que en primera instancia, el acuerdo que se iba a celebrar el 25 de mayo se había aplazado para el 20 de junio, pero la medida también fracasó, ahora se espera que la tercera fecha sea la vencida y ya hay dos gobernadores que confirmaron su presencia en el acto en cuestión.
Tanto el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, como el de Córdoba, Martín Llaryora, aseguraron que dirán presente en esa fecha tan especial con el objetivo de “sumar algunos puntos” en el pacto que plantea Milei.
En tanto, la ausencia que está descartada de inmediato es la de Axel Kicillof, quien en la primera convocatoria ya había manifestado su rechazo inclaudicable e incluso bromeó: “Si no llegamos que arranquen sin nosotros”.
Más allá de esto, el otro desafío al que se enfrentará Milei será la cuestión económica, basándose en puntos clave como la continuidad de la baja de la inflación. Aunque es importante destacar que no todo es positivo en materia inflacionaria, dado que el resultado que el INDEC publica todos los meses parece ser el resultado de una baja en el consumo producto del desempleo en varios sectores de la economía.
Ahí es donde el Gobierno deberá revisar sus papeles e intentar ahora generar puestos genuinos de empleo, mientras además tendrá que afrontar problemas aún mayores como el programa vigente con el FMI y el problema que ahora presenta el Banco Central con la lenta acumulación de reservas.
Caputo-Sturzenegger
Uno de los grandes capítulos que tendrá el segundo semestre de la administración de Javier Milei será el choque de fuerzas entre el Ministro de Economía, Luis Caputo, y el hasta ahora asesor Federico Sturzenegger, a quien desde la Casa Rosada ya anunciaron que nombrarán ministro aunque su desembarco permanece estancado.
Durante el primer semestre de la administración el programa económico de la motosierra se enfocó en el fuerte ajuste en los gastos del Estado que encabezó Caputo a través de la licuación de los salarios y jubilaciones, recortes en políticas sociales, despidos masivos en organismos estatales, el fin de la obra pública y decenas de medidas de este tono. Sin embargo, este no parece ser el programa definitivo sino que el segundo semestre llegaría con un plan “más mileísta”, según el asesor económico presidencial Fausto Spotorno.
"Mi sensación es que Caputo vino con un plan económico inicial para salir de todos los problemas de corto plazo, como lo fiscal, lo monetario, el balance del Banco Central y que después viene un programa más mileista, ese programa más puro me parece que requiere más del Congreso que lo que el Gobierno puede ejecutar", señaló días atrás el economista.
Este nuevo plan comenzaría a caminar de manera progresiva en la segunda etapa del año de la mano de Sturzenegger, quien se encargará de avanzar con la desregulación y apertura de la economía. Sin embargo, la incógnita está en la posibilidad de que ambos convivan.
“Pueden convivir, hay un jefe y ese jefe soy yo, que además soy economista”, señaló el Jefe de Estado días atrás. La mala relación entre Caputo y Sturzenegger que data desde épocas del macrismo genera múltiples interrogantes respecto a cómo podrían desempeñarse trabajando a la par con dos miradas económicas que chocan. Por ejemplo, en un deja vu del 2018, una de las diferencias que genera más inquietud es el mercado cambiario: intervenir o no intervenir, esa es la cuestión.
“Toto” se muestra reacio al desembarco del graduado en la UNLP, quien habría pedido algunas áreas que dependen del titular de Hacienda. “A Caputo nadie le va a tocar el culo”, señaló el mandatario respaldando a su ministro, aunque también llenó de elogios a Sturzenegger y ratificó que le dará un ministerio para avanzar con la desregulación económica.
En medio de este ruido, el Jefe de Estado mantendrá a Caputo para que acentúe más el recorte del gasto y avance con el levantamiento del cepo, al tiempo que buscará trazar los detalles finos para que se oficialice el nombramiento de Sturzenegger para avanzar en una fuerte desregulación y apertura de la economía.
Lejos de prestar atención al impacto del ajuste, Milei irá a fondo con su programa ultraliberal y pondrá a prueba su capacidad de mantener y estirar la expectativa popular en medio del tortuoso tránsito por el segundo semestre que será clave en cómo llegará posicionado Milei a un año legislativo clave para el liberal.
“Brotes verdes”
En 2015, Mauricio Macri generó expectativas económicas y políticas en base a la recuperación durante los últimos seis meses de cada año, especialmente el primero de su administración. No obstante, los “brotes verdes” que vaticinó el fundador del PRO nunca asomaron y todo quedó en un slogan de campaña. El liberal libertario, como le gusta definirse a Milei, busca evitar caer en “promesas” y centrarse en el “decir y ejecutar”.
En la antesala a un año con elecciones legislativas en la que el mileismo busca consolidar una estructura propia en el Congreso, con un respaldo todavía firme a pesar del sacudón al bolsillo que generaron sus medidas y el aprendizaje que dejó la Ley Bases, el Jefe de Estado buscará avanzar con medidas concretas en el marco de su plan de ajuste y desregulación del Estado.
A tono con las promesas de campaña que lo condujeron a la Casa Rosada, el mandatario pisaría el acelerador en los ejes donde el terreno esté más allanado con la sanción de la Ley Bases que -estiman- será una realidad esta semana con el objetivo de mantener la expectativa de su base electoral y evitar el cachetazo de los resultados que no llegan.
Mientras tanto, desde el oficialismo pretende dejar trascender el asomo de esos “brotes verdes” consecuencia de las medidas liberales con datos del estancamiento de la inflación, leves mejoras en las ventas minoristas respecto a meses previos como así también de la recuperación de los salarios y jubilaciones de acuerdo a mediciones del Palacio de Hacienda. Sin embargo, un sinfín de economistas frenaron la ilusión de la Casa Rosada exponiendo irregularidades en la metodología aplicada en los análisis que dan números positivos y advirtieron que las cifras de la administración liberal aún están en rojo. Hasta ahora, la semilla de las decisiones del Ejecutivo no parecen brotar.