Según detallaron desde la casa de estudios de la capital bonaerense, estos compuestos presentan actividad inhibitoria sobre los canales de sodio y calcio, lo que les otorga un importante potencial para ser utilizados en la formulación de alimentos o agentes farmacológicos.
Cabe mencionar que la epilepsia es uno de los trastornos crónicos más prevalentes del sistema nervioso central. Actualmente, existen alrededor de 30 medicamentos anticonvulsivos disponibles en el mercado; sin embargo, el 30% de los pacientes no logran controlar sus crisis epilépticas únicamente con el uso de fármacos.
Para abordar estos episodios, los pacientes pueden optar por una cirugía resectiva o recurrir a tratamientos complementarios como la dieta cetogénica, la estimulación del nervio vago o intervenciones conductuales, que pueden mejorar su calidad de vida y el control de las crisis.
El estudio fue llevado a cabo en colaboración entre el Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Bioactivos (LIDeB) de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, el Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP), dependiente de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP y del CONICET, y el Instituto Multidisciplinario de Biología Celular (IMBICE), perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas, el CONICET y la CIC.
La investigación cuenta con el financiamiento de la UNLP, la Agencia I+D+i y Apoyo Dravet / INDRE. Además, forma parte de la tesis de doctorado de Emilia Barrionuevo, licenciada en Bioquímica por la UNLP.