Un 16 de octubre, pero de 1968, Estudiantes de La Plata enfrentó al Manchester United por el partido de vuelta de la Copa Intercontinental. El conjunto albirrojo había accedido al torneo luego de obtener la Copa Libertadores de aquel año frente al Palmeiras de Brasil.
Enfrente estaba un poderosísimo rival con figuras como Bobby Charlton, George Best, Nobby Stiles y Denis Law. El equipo dirigido por Matt Busby venía de conquistar la Copa de Campeones de Europa al golear al Benfica de Eusebio por 4-1 en la final.
El encuentro tuvo lugar en el mítico estadio de Old Trafford, donde los jugadores sintieron toda la hostilidad del público local, y fueron catalogados como “Animals”. A los 7 minutos, y a través de la pelota parada, la visita se adelantó con un gol de cabeza de Juan Ramón Verón para encaminar la serie.
Los Diablos Rojos fueron en busca del empate, pero recién lo encontraron llegando al minuto 90. La última jugada del partido terminó con la pelota en el arco de Alberto Poletti, pero el árbitro puso fin al juego unos segundos antes, ante una clara mano de Charlton.
El partido de ida se había jugado el 25 de septiembre en La Bombonera, donde el equipo de Osvaldo Zubeldía ganó por 1-0 con gol de Marcos Conigliaro, en un resultado que dejó sabor a poco. Según los registros de la época, Estudiantes pateó 26 veces, pegó un tiro en el palo y dejó al Manchester 15 veces en offside.
Así, Estudiantes festejó en territorio inglés, en lo que significó el punto más alto de la gloriosa época pincharrata. El León trajo la copa para argentina, y la ciudad se vio envuelta en una celebración sin precedentes, donde disfrutó de tener al mejor equipo del mundo.