Las vaquitas son ajenas.

Se desplomó el consumo de carne vacuna

Los últimos datos indican que el consumo de carne vacuna en Argentina tocó su nivel más bajo en 20 años. A la par, crecen las exportaciones del sector

El Editor Platense | Andrés Paez
Por Andrés Paez
22 de marzo de 2026 - 20:30

El consumo de carne vacuna en Argentina profundiza su caída y se ubica en niveles históricamente bajos, en un contexto atravesado por la pérdida del poder adquisitivo y la suba sostenida de precios. El dato consolida una tendencia que viene erosionando uno de los pilares tradicionales de la dieta nacional.

En los primeros meses de 2026, el consumo per cápita se ubicó en 47,9 kilos anuales, lo que representa una caída cercana al 13% interanual y el registro más bajo de las últimas dos décadas. La cifra refleja un deterioro sostenido si se la compara con los niveles históricos del país.

El encarecimiento de la carne vacuna, con incrementos que superan la inflación general en varios cortes, aparece como el principal factor detrás de esta retracción. A eso se suma la menor capacidad de compra de los hogares, que obliga a recortar consumo o modificar hábitos alimentarios.

La carne vacuna ¡Afuera!

En el último tiempo, la dinámica del sector mostró un fuerte crecimiento de las exportaciones, en paralelo a la caída del consumo interno. Durante 2025, los envíos al exterior se mantuvieron en niveles elevados, con mercados como China concentrando buena parte de la demanda. Este esquema consolidó un perfil exportador que prioriza el ingreso de divisas en un contexto económico complejo.

Al mismo tiempo, el consumo interno siguió en retroceso y se ubicó por debajo de los 50 kilos por habitante al año, uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. La menor oferta disponible en el mercado local, sumada a precios en alza, generó un desplazamiento de la carne vacuna en la mesa de los argentinos, cada vez más condicionados por la pérdida de poder adquisitivo.

Este escenario plantea una tensión creciente entre exportación y mercado interno: mientras el sector encuentra oportunidades en el exterior, el acceso local se vuelve más restrictivo. En un contexto de crisis, la carne vacuna queda así cada vez más asociada a la lógica de exportación que al consumo cotidiano, profundizando un cambio estructural en los hábitos alimentarios del país.

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