Escalofriante: "Hubo fiesta en la terraza de Dazzler horas después del suicidio"

Más testimonios a una semana de la tragedia frente a Plaza Moreno. "Para los dueños era pérdida si no abrían". Cero sentido común ni dolor

El Editor Platense | Fernanda Verdeslago Wozniak
Por Fernanda Verdeslago Wozniak
12 de diciembre de 2024 - 20:13

Inaugurado a finales de 2022, semanas previas a los festejos en Plaza Moreno por el campeonato de Argentina, el nuevo hotel Dazzler abría sus puertas y sumaba a su fama de cadena internacional contar con terraza que contaba con vista al punto neurálgico de la ciudad de La Plata. De constantes fiestas en ese piso 12 como también momentos para desayunar, almorzar o merendar, era todo color de rosas para las más de 100 personas que podían entrar allí hasta el pasado viernes 6 de diciembre. Aunque la responsabilidad no pesa en ellos, sí el sentido común: un hombre se suicidaba durante la tarde mientras que por la noche ya se celebraba una fiesta. ¡Una fiesta horas después de que alguien decidiera desde ese mismo lugar terminar con su vida!

Como si fuera el colmo, otro de los famosos hoteles de gala que tiene la ciudad reabría su terraza y fue a pura música y luces hasta primeras horas de la madrugada. Quizás ese motivo de competencia como también que hay fechas ya reservadas llevó a que ese viernes también este activo el último piso del complejo hotelero frente a Plaza Moreno. Aunque había un dato que parece que se les pasó por alto: horas antes ocurrió un suicidio. ¿Empatía? ¿Cuidado de imagen? ¿Sentido común? Nada de eso. Solo negocio, solo números.

Era la noche del viernes pasado, del 6, y todavía había consternación entre quienes leyeron la noticia en El Editor Platense u otros portales. Ni hablar de quienes viven en esa cuadra, sobre todos de los que trabajan en el hotel Dazzler y aún en los familiares de aquel músico. De alquilar una habitación el día anterior para pernoctar y disfrutar de la fiesta de los jueves en La Serena, como se llama al roof, a tajante decisión.

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En la nota anterior, el testimonio de dos testigos y una estudiante que pasó apenas minutos después de lo sucedido por la escena dieron cuenta de esos instantes previos y posteriores. Una mujer del personal de maestranza que había escuchado un golpe previo sobre un ventanal ante el impacto contra las veredas de calle 54; el hombre de seguridad que tiempo antes había hecho su recorrido y no solo retumbó en sus tímpanos el ruido seco sino que en su retina esos instantes que nadie quisera ver; y la estudiante, que simplemente iba a un día más de exámenes y vio "el pésimo accionar" policial.

Esta vez no es sobre lo que pasó en las últimas horas del jueves o primeras del viernes. Es lo que pasó sobre el final del mismo día en el que el centro platense se paralizó, en el que varios descubrieron a este artista, y lugar en el cual estuvieron puestos los ojos sobre la terraza de ese hotel. Porque ese mismo viernes 6, en la noche y a tan solo ocho horas de la tragedia hubo una fiesta privada. Sí, una fiesta en el mismo piso, en el mismo lugar, donde estaba esa mesa en la cual él dejó sus objetos y la cuenta de su almuerzo y unas cuatro botellas de agua. 

"Para los dueños era una pérdida si no abrían esa noche". Así de tajante fue el comentario de algunos de los presentes que estuvieron, por cosas del destino y otros por desconocimiento, en el lugar donde horas atrás se vivieron momentos de tensión y desesperación. Ese piso 12 no tenía el mismo brillo de siempre, pese a la exigencia de quienes toman decisiones sobre sus empleados. Y estos, con el corazón en sus manos, tuvieron que ponerle el pecho a la situación pese a no salir del asombro.

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Si bien la escena quedó en la planta baja, en el ingreso al hotel, en la terraza se dieron sus últimos momentos de vida, donde algunos lo vieron y hasta en cámaras quedó registrado. "Había una energía re baja", sostuvo una de las presentes de ese viernes por la noche. Uno de los bartenders que le tocó trabajar por las últimas horas de ese día 6 había estado a la tarde, justo cuando el músico decidía saltar al vacío. "Lo vio, nos contó y estaba re mal", agregó.

"Cuando llegué relacioné la noticia y no lo podía creer. No daba para nada. Daba escalofríos estar ahí, terrible", expresó, con una sensación de impotencia como a la vez de no poder creer que siguiera todo como si nada. 

Si usted, o algún familiar o allegado suyo, está atravesando una crisis emocional de cualquier tipo, siente que nada tiene sentido o se encuentra atrapado en una situación a la que no le encuentra salida, no lo dude: llame al 135.

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