La Cámara de Diputados de la Nación apobó el proyecto que recorta los subsidios al gas para usuarios de zonas frías, una pieza clave del plan del Gobierno para sostener el superávit fiscal, que ahora deberá ser tratada en el Senado y que de sancionarse, podría elevar el costo del servicio un 100% en algunas zonas.
La medida, busca reducir el gasto público y generar un ahorro estimado en torno a u$s 400 millones anuales, pero el ahorro tiene su lado malo, ya que impactará en las boletas domésticas que podrían subir entre un 30% y un 100%, si el hogar pierde el beneficio otorgado a la zona fría.
El régimen de zonas frías, que permite descuentos en la factura de gas para usuarios de regiones con temperaturas bajas, fue ampliado en 2021 y beneficia a millones de hogares con bonificaciones que pueden ir del 30% al 50%, según el tipo de usuario y su condición socioeconómica.
Acotar las zonas frías para ahorrar gas
La iniciativa oficialista aprobada ayer pretende volver a un esquema más acotado, concentrado en la Patagonia, la Puna y Malargüe, limitando la asistencia en las zonas incorporadas durante la ampliación anterior y dejando afuera del descuento automático a una parte importante de los usuarios, que hoy están incorporados al régimen. El argumento de la bancada libertaria sostiene que el esquema actual genera distorsiones y subsidia a usuarios que no necesitan asistencia estatal.
La reestructuración del régimen implica una reducción concreta de los beneficios sobre el gas mayorista, conocido como PIST, reducuendo descuentos que hoy alivian parte de la factura.
Recalculando
El proyecto también modifica la forma de calcular el subsidio, que ya no se aplicaría sobre el total facturado y sino que se ejecutaría en una porción del costo del gas, haciendo recaer sobre la cuenta del usuario el costo del transporte, la distribución y otros componentes del servicio. Por todo esto, quienes pierdan el beneficio podrían recibir facturas entre un 50% y un 100% mas caras. Pero incluso conservando el beneficio habría subas significativas. Esto marca que en los lugares en donde el consumo de gas es alto, el aumento podría desequilibrar cualquier presupuesto familiar.
Pero el recorte no se limita al consumo residencial, también afectaría a las industrias y comercios que hasta ahora contaban con algún tratamiento diferencial, y que deberán trasladar el aumento a los costos fijos de la actividad. En ciudades donde el gas es una necesidad básica durante buena parte del año, una factura abultada achicaría los márgenes de ganacia o forzaría aumentos para mantenerlos.
Creando zonas cálidas
La moneda de cambio que destrabó el debate en la Cámara baja del Congreso, fue la creación de una compensación por “zona cálida”, que subsidiaría parte del consumo eléctrico en distritos con altas temperaturas. Entre las provincias mencionadas aparecen Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Misiones y Santa Fe.
La pelea promete sangre en el Senado, donde gobernadores, intendentes y legisladores de las zonas alcanzadas por la ampliación del régimen buscarán frenar o modificar el texto.